10 FEB. 2018 Los bombardeos sobre Ghuta no dan tregua ante la impotencia internacional El régimen sirio reanudó ayer los bombardeos sobre Ghuta Oriental, bastión rebelde cerca de Damasco, en una operación aérea que cumple cinco días con más de 240 civiles muertos, ante la impotencia internacional, mientras las agencias humanitarias dan la voz de alarma. GARA DAMASCO Después de una breve pausa, las bombas volvieron a caer ayer en varias localidades de la región de Ghuta Oriental, lindante con Damasco y donde unos 400.000 habitantes sobreviven asediados en pésimas condiciones. Desde el lunes miles de familias se han refugiado en albergues improvisados, mientras médicos y socorristas se ven desbordados por la afluencia de víctimas, con decenas de muertos y heridos a diario. A pesar de la devastadora violencia, los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU no lograron el jueves alcanzar un acuerdo sobre una posible tregua humanitaria en el país, que reclaman las agencias del organismo, bloqueadas sin poder prestar ayuda de emergencia dada la crítica situación. En Duma y Hamuriye, los habitantes aprovecharon unas horas de calma para salir a la calle a limpiar los escombros delante de sus casas o negocios. Otros intentaron salvar sus pertenencias entre la destrucción o abastecerse de lo que puedan encontrar en los mercados locales. Pero enseguida llegaron de nuevo las advertencias de los ataques desde los altavoces de las mezquitas: «Un avión en el cielo. Evacúen las calles». Poco después, los bombardeos se sentían en la localidad de Arbin, donde unos 20 civiles murieron el jueves. Desde el lunes, más de 240 civiles, entre ellos unos 60 niños, han muerto por las bombas del régimen contra Ghuta Oriental, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) y varios cientos han resultado heridos. Según la organización CARE International, los intensos ataques aéreos impiden las operaciones de socorro. «No podemos imaginar la magnitud del desastre humanitario» que se acerca, advirtió. La región de Ghuta es parte de las cuatro zonas de «distensión» establecidas el año pasado en un acuerdo entre Rusia, Turquía e Irán para reducir los combates, pero el régimen busca la expulsión definitiva de los insurgentes de la región. Los bombardeos de los últimos días, los más violentos desde el inicio de la guerra en este enclave, han obligado a las organizaciones humanitarias a lanzar una señal de alarma. Según Save the Children, más de 4.000 familias viven en sótanos y búnkeres, donde «los niños están hambrientos, bombardeados y atrapados». El ISIS entra en Idleb Por otro lado, el Ejército sirio anunció haber eliminado al Estado Islámico (ISIS) de las provincias de Alepo y Hama tras acabar con sus últimos reductos. Pero combatientes yihadistas aparecieron a unos kilómetros, enfrentándose a facciones insurgentes en la vecina Idleb. Un comandante rebelde acusó a fuerzas progubernamentales de abrir un corredor a los yihadistas desde esos reductos para alcanzar la región de Idleb. Según el OSDH, gracias a ese corredor, el ISIS escapó de un asedio en la intersección de las provincias de Alepo, Idleb y Hama y ha tomado 80 aldeas y pueblos. En el oeste de la provincia sureña de Deraa, limítrofe con los Altos del Golán ocupados por Israel, al menos 41 personas han muerto en los dos últimos días en combates entre un grupo vinculado al ISIS y facciones islamistas.