24 MAY. 2018 «Soy una prueba», testimonios de violación en cajas olvidadas HBO incluye en su parrilla de contenidos su última apuesta en formato documental, «Soy una prueba». Narra la historia de víctimas supervivientes de violación que han esperado durante años a que sus pruebas sean procesadas y no olvidadas en cajas de cartón. Koldo LANDALUZE DONOSTIA Por fortuna para el género documental, las cadenas televisivas y plataformas les otorgan la importancia que las salas de cine parece que ya no les brindan. Buen ejemplo de ello es el demoledor trabajo producido por la actriz Mariska Hargitay, “Soy una prueba”. Este documental dirigido por Trish Adlesic y Geeta Gandbhir saca a relucir el impresionante número de test de violación sin procesar que existen en Estados Unidos. A pesar de la relevancia del ADN para resolver y prevenir crímenes, cientos de miles de esos kits, que contienen potencial ADN crucial como prueba de un crimen, siguen acumulados sin procesar en los almacenes de dependencias policiales por todo el país. Según Mariska Hargitay, este proyecto pretende dejar en evidencia «la incompetencia de un sistema que prefiere dejar libres a miles de agresores sexuales antes que hacer su trabajo». El título alude a las muestras que toman los servicios sanitarios de las víctimas que han dado el paso de la denuncia. Estas muestras se introducen en una caja de cartón, que en Estados Unidos se conoce como “rape kit” (“kit de violación”), y se envía a un laboratorio para que contrasten la información con la de otras agresiones denunciadas. El grave problema, tal y como revela este nuevo documental de HBO, se concreta en una espera que puede prolongarse durante muchos años. Según los datos que saca a relucir el filme, más de 400.000 kits de denuncias de violación han sido olvidados en los almacenes de las comisarías y en edificios derruidos esperando a ser analizados