07 SET. 2021 Jean-Paul Belmondo, el galán más francés de la gran pantalla Jean-Paul Belmondo, uno de los grandes nombres del cine francés, el actor que encarnaba al galán pícaro y seductor, falleció ayer en su casa de París a los 88 años, según informó su abogada. Se convirtió él mismo en un personaje. Rodó más de ochenta películas y supo explotar inteligentemente su aspecto y su físico y siempre se opuso a que le doblaran en las escenas de riesgo en sus películas. Llevó hasta el fin de sus días ese aura especial. GARA PARÍS «Estaba muy cansado desde hace un tiempo. Se ha apagado tranquilamente», explicó su abogada, Michel Godest. Belmondo o Bébel, como es conocido en el mundo francófono, rodó más de ochenta películas y creó personajes inolvidables, como aquel icónico “A bout de souffle”. Belmondo se convirtió él mismo en un personaje y llevó hasta el fin de sus días ese aura especial, mezcla de galán y pillo. La combinación de un encanto típico francés con un físico imponente, una voz suave de dicción algo ceceante y unos rasgos toscos hicieron de él el hombre más deseado de Europa durante tres décadas, un mito muy francés. Nació en 1933 en París en una familia de artistas. Iba para deportista, pero terminó de actor, aunque fuese rechazado en las audiciones a la Comédie-Française. Él, del tribunal, se despidió con un corte de mangas. Debutó en el cine a mediados de los 50, pero se hizo famoso gracias a la Nouvelle Vague. Rodó con Cabrol y luego con Jean-Luc Godard y de aquel “A bout de souffle” (Al final de la escapada), coprotagonizada con Jean Seberg, salió convertido en una estrella y en un icono. Aquel gesto de Belmondo de deslizar el dedo pulgar por los labios que realizó en pantalla sería homenajeado en un conocido anuncio de Martini de los años 90. En 2018 su figura también ilustró el cartel del Festival de Cannes, no en vano era todo un mito erótico en su país. Con Claude Lelouch rodó varios filmes entre ellos “Pierrot el loco”, otro de sus grandes títulos. En los años 60, se las arregló para compatibilizar los grandes papeles en películas de prestigio con los éxitos de taquilla sin demasiadas pretensiones. En “Dos mujeres” (1960), de Vittorio De Sica, resultaba creíble como intelectual; en “Cartouche”, clásico del cine de espadachines que rompió las taquillas, compartía protagonismo con Claudia Cardinale. Su mayor éxito de la década sería “El hombre de Río”, de Philippe de Broca, y otro gran éxito fue “Las tribulaciones de un chino en China”, adaptación libre de la novela de Julio Verne donde compitió en sex-appeal con Ursula Andress. Delon y Ursula Andress Tras algunos fracasos, se centró en el cine nacional en los 70 y los 80, donde compitió por la taquilla con Alain Delon. Juntos rodaron, por ejemplo, “Borsalino” (1970)... hasta salieron en bañador en una escena para “demostrar” cuál de ellos era el más “cachas”. Delon, dice, tuvo que hacer mucho gimnasio para llegar al nivel de Belmondo. Su lista de trabajos es larguísima, muy de “mamporros” (‘El clan de los marselleses, “Rufianes y tramposos”...). En 1989 conseguiría su único premio César (el Oscar francés) por la crepuscular “El imperio del león”, de Claude Lelouch. A partir de los 90, hizo pocas cosas memorables excepto “Las cien y una noches”, de Agnès Varda, en 1995. Y en 2001 sufrió un ictus que mermó sus capacidades físicas y durante siete años se apartó de las cámaras. Una de las últimas ocasiones en las que apareció en público fue en 2016 para recoger el León de Oro de Honor en el Festival de Venecia, a pesar de sus problemas de salud. Allí, el intérprete aseguró que solo mira hacia delante. «No pienso jamás en el pasado. Adelante, adelante, adelante», afirmó Belmondo, con gran dignidad y una enorme sonrisa frente a sus seguidores.