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85 AñOS DEL BOMBARDEO DE GERNIKA

Condena sin petición de perdón

El Gobierno español aprobó ayer una declaración en la que se condena «sin paliativos» el bombardeo de Gernika, ordenado por las autoridades franquistas. Sin embargo, evita realizar cualquier petición de perdón a las víctimas, como sí hizo el Ejecutivo alemán en 1997.


El Consejo de Ministros del Gobierno español aprobó ayer una declaración de condena del bombardeo de Gernika, perpetrado por la aviación nazi con el beneplácito franquista hace 85 años. El texto, en el que no se asume responsabilidad alguna por parte del Estado, destaca que el ataque «merece una condena sin paliativos».

Además, «renueva el reconocimiento de la sociedad española hacia las víctimas y sus familiares» y hace un llamamiento a la memoria de todas ellas, «tanto de quienes perdieron la vida, como de quienes sobrevivieron y llevaron para siempre entre sus recuerdos las imágenes y las vivencias de la tragedia colectiva que significó la guerra civil», remarcando que el bombardeo «se ha convertido en un símbolo universal contra la barbarie y el horror de una guerra».

En rueda de prensa, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, destacó que es «la primera vez que se condena expresamente» el bombardeo, a pesar de que en varias ocasiones se han realizado declaraciones en términos parecidos.

La novedad hubiera sido realizar una petición de perdón institucional. Pero esto no parece figurar en los planes de un Ejecutivo que trata de marcar distancias con los crímenes cometidos por un régimen que dictó quien debía ocupar la Jefatura del Estado tras la muerte del dictador Franco.

«Para llevar a cabo un acto de desagravio ha tenido antes que haberse agraviado, y España, como Estado democrático, y ninguno de sus Gobiernos, tuvo nada que ver con el bombardeo de Gernika, que fue realizado por la Legión Cóndor, en connivencia con una fuerza sublevada contra la legalidad democrática», manifestó el delegado del Ejecutivo español, Denis Itxaso.

Afirmó que «lo que tiene que hacer un Estado es lo que hoy está haciendo España, en forma de aprobación de una declaración institucional democrática de reconocimiento, recordando y rememorando, y haciendo una pedagogía pacifista en torno a todo aquello como garantía de no repetición».

«Mucha importancia»

Lakua otorgó «mucha importancia» a la declaración del Consejo de Ministros, y al mensaje publicado en Twitter por el presidente español, Pedro Sánchez, que tuvo palabras en recuerdo de las víctimas, «porque la memoria es imprescindible para seguir construyendo una sociedad democrática y en paz».

«Se trata de reconocer el daño que muchos ciudadanos y muchas ciudadanas sufrieron en aquellos tremendos años de la guerra civil europea», indicó el portavoz del Gabinete, Bingen Zupiria, quien incidió en que «se trata también de recordar la verdad de lo que sucedió, que tantas veces ha sido cuestionada».

«El hecho de ponerse en el lugar de las víctimas, como el reconocimiento de la verdad son elementos indispensables para avanzar en la convivencia democrática», manifestó en una comparecencia en la que estuvo acompañado por el consejero Iñaki Arriola, presidente del PSE.

Este, al igual que Itxaso, remarcó que, a su juicio, el Ejecutivo español es «un Gobierno democrático. Es heredero directo del Gobierno de la República más que del Gobierno franquista». «La historia del PSOE y de nuestros ancestros es la historia de personas que defendieron la democracia en España», subrayó, sin reparar en el hecho de que las autoridades de otros Estados han asumido su responsabilidad pese a no guardar vinculación ideológica alguna con los responsables de aquellos crímenes.

Un ejemplo de ello es el caso del Ejecutivo alemán, que en 1997 pidió perdón por el bombardeo de Gernika. Y hace tres años el embajador de Alemania en el Estado español, Wolfgang Dold, realizó una ofrenda a las víctimas del ataque.

 

«Cruel y doloroso»

En este sentido, conviene señalar que ayer estuvo presente en la villa el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martín López, que se mostró «encantado» de asistir a los actos de conmemoración del «cruel y doloroso» bombardeo.

Allí coincidió con el lehendakari Iñigo Urkullu, que saludó la presencia de un representante del Ejecutivo español. «Veníamos demandando desde hace mucho tiempo que un Gobierno democrático, como el Gobierno español vigente, tuviera también un reconocimiento del sufrimiento de hace 85 años y condenara, al mismo tiempo, con su presencia aquí, la agresión de un Gobierno injusto sublevado al legítimo de la República», aseveró, haciendo hincapié en que se trata de un «paso positivo». «Uno más» de los que se deben dar «construir una memoria basada en la verdad».