29 ABR. 2022 Entrevista IRATXE ARTEAGOITIA RED INTERNACIONAL ROPA LIMPIA «Cuando compramos una prenda debemos hacernos preguntas» La industria textil es una de las más contaminantes del planeta y una de las más opacas. ¿Dónde se ha producido la camiseta que llevas? ¿Quién y cómo la ha fabricado? La coordinadora internacional Ropa Limpia, de la que Iratxe Arteagoitia es coordinadora en la CAV, lucha por leyes vinculantes que aporten transparencia y garanticen los derechos humanos y sociales de las trabajadoras. Oihane LARRETXEA DONOSTIA Poco desvela la etiqueta de una camiseta o un pantalón. Más allá de decirnos que se ha fabricado en Marrakech, Pakistán o la India. No sabemos cuántos países ha recorrido antes de que cuelgue de la percha, porque hay prendas cuyas fases de producción se dividen entre tres y cuatro países. Sabiendo eso, se puede intuir cuánto han contaminado hasta llegar a nuestro armario. La denominada “fast fashion”. Comprar, desechar, comprar, desechar. Gigantes del sector textil que venden barato y producen aún más barato. No sabemos quién la fabrica, pero sabemos que la mayoría son mujeres y que lo hacen de forma precaria y en talleres poco seguros. En largas jornadas por un sueldo mínimo que no les permite salir de la pobreza. El pasado día 24 de abril se cumplieron nueve años del derrumbe de una fábrica de producción textil en Bangladesh, donde murieron 1.134 personas y más de dos mil resultaron heridas. Se cumplen nueve años de la tragedia del Rana Plaza. ¿Ha cambiado algo en este tiempo? Sí ha habido cambios, pero hay mucho camino por recorrer aún. Durante dos años antes del derrumbe llevábamos presionando a las marcas para que firmaran un acuerdo de seguridad en las fábricas de Bangladesh, porque este gran desastre no era el primero. La situación de inseguridad en las fábricas es alarmante. Este texto era vinculante y les obligaba a auditorías independientes. Previo al desastre del Rana Plaza tan solo dos marcas habían firmado este acuerdo. Después, con el foco mediático en esos talleres, más de 200 marcas se sumaron, aunque el texto tenía una vigencia de cinco años que se prorrogó por dos más. Mientras ese acuerdo estuvo activo, sí que hubo auditorías independientes y se remodelaron fábricas inseguras. En la actualidad, no está vigente. ¿Qué alegan las marcas para no querer firmar? Se escudan en sus propias auditorías y en que ya visitan las fábricas. También defienden que tienen acuerdos internos con las fábricas que creen suficientes. No quieren que se les controle desde fuera, pero si seguimos dejando en manos de la voluntariedad de las grandes o pequeñas marcas, no lo vamos a conseguir. Tenemos que tener una legislación a nivel internacional que les obliguen a trabajar en fábricas seguras, a que reciban salarios dignos, no salarios mínimos del país donde producen, sino uno que les permita vivir con dignidad que les permita salir de la situación de pobreza. ¿Qué es un salario mínimo? Llevamos años presionando con los salarios dignos, pero alegan que no contravienen ninguna norma porque están cumpliendo con la legislación de los países productores. En Bangladesh, por ejemplo, el salario mínimo que tienen establecido es de 28,60 euros mensuales, y las marcas están cumpliendo con ese salario. Pero lo que les pedimos es un salario digno, hablamos de 259,80 euros en el caso de Bangladesh. Cumplen la ley, claro, pero al mínimo. Se van a países donde hay leyes muy laxas en cuanto a formar sindicatos, reivindicar derechos laborales y humanos. ¿Qué alimentamos comprando una camiseta por 9,90 euros? Con una camiseta de 9,90 euros, e incluso con una de 29 euros. Tenemos un estudio que concluyó lo siguiente: del precio de venta solo el 0,6% llega a las trabajadoras. Es decir, si cuesta 29 euros solo 0,18 euros llega a la trabajadora. Imagínate en las camisetas de 5,90, que también las hay. ¿Y dónde se va el resto? Gastan muchísimo en publicidad para seguir alimentando nuestra supuesta necesidad de compra. Cuando compramos una prenda tenemos que ser conscientes y hacernos preguntas, y hacer preguntas a la marca y a la tienda. ¿Qué hay detrás de esta camiseta? ¿En qué condiciones sociales, laborales, humanas se ha hecho? No es lo mismo si lo preguntamos diez personas, o si lo preguntamos millones. Tenemos que ser conscientes que como consumidoras tenemos un papel muy importante, somos parte de la cadena de consumo, y desde esa posición podemos apoyar la lucha de las trabajadoras del textil. ¿Cómo podemos comprar ropa de manera responsable? Están las tiendas de comercio justo, y en estos últimos años están surgiendo diferentes marcas que se mueven dentro del “slow fashion”, aunque están más enfocadas a la parte medioambiental. Y por supuesto, la ropa de segunda mano. En cualquier caso, seguiría poniendo el foco en la necesidad de seguir presionando a las marcas habituales para que cambien su forma de producir. Las trabajadoras nos dicen que son sus empleos y que lo que quieren es tener un trabajo y sueldo dignos, no quieren un boicot. El boicot no es el camino hacia con estas trabajadoras, pero comprando en él se alimenta un sistema hiperagresivo… Como bien nos decía una compañera de Bangladesh, tenemos que hacer un sandwich. “Nosotras luchamos desde los países productores y ustedes presionen a las marcas, porque es entonces cuando se dan pasos”. Y habrá que producir menos y consumir menos. Ella misma nos lo decía: para hacer un solo vaquero son cientos los litros de agua que se emplean. La industria textil tendría que cambiar casi de arriba abajo, tendría que haber un cambio radical en el modelo de producción y de consumo.