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DE REOJO

Por lo alto


A fuerza de ser sincero escribo de espaldas, en una nueva forma de pasar advertido. El ruido me ha bloqueado el cerumen de mis oídos. Los días contados a partir de éxitos y fracasos ajenos, deberían descontarse del cómputo general para la base imponible de la jubilación. ¿Quién, cómo, de qué forma, cuándo se producen esas líneas invisibles que atraviesan cuerpos, paredes y botellas de cerveza para convertir a un gato, un abuelo o un jugador de un deporte en alguien de interés general? ¿Qué ha pasado en mi metabolismo para que me importe mucho o poco lo que le pase a Mbappé? El abuelo del hijo de Urdangarin se da un culazo al resbalarse en las gradas de polideportivo para saludar a su nieto, jugador de balonmano del Barcelona, ¿por qué debemos estar viendo a ese corrupto a todas horas, desde todos los puntos de vista?

Por lo alto, Putin sale mil veces más en las pantallas, que ese poeta que escribe canciones que tatareamos desde hace semanas mientras maltratamos nuestros pies zapateando por senderos, montes o asfaltados acotados por semáforos. “Ganas” es el mensaje pragmático de la banda de Feijóo-Ayuso. Si te apuntas, algún cohecho te tocará en la tómbola del latrocinio. Los mensaje de esta pareja de monos maquillados, son de un infantilismo absoluto. No hay manera de entender qué es lo que dice esa señora tan empolvada. ¿A quién se dirige? 

Mbappé ha dado un bofetón en los morros al imperialismo madrileñista. Florentino ha hecho el ridículo y con él, todos sus paniaguados, todos los que le bailan el cheque. Cuando ya se daba como fichaje del Real Madrid, va y se queda en el equipo propiedad del mismo jeque que se paseó por parlamentos, y salones reales de la corte en Madrid. Una jugada que, por lo alto, va a provocar un exceso de consumo de ansiolíticos.