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Feijóo busca la complicidad del PNV apremiado por el calendario electoral

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, empleó ayer su entrevista con una de las grandes agencias en el Estado para publicitar un próximo encuentro con Andoni Ortuzar. El presente curso político se cerrará con elecciones en Nafarroa, las diputaciones de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa y las municipales, así como en nueve autonomías.

Feijóo, durante la tradicional entrevista de inicio de curso con EP. (César ARXINA | EUROPA PRESS)

Tras sustituir a Pablo Casado como presidente del PP el 2 de abril, Alberto Núñez Feijóo arranca el curso político tendiendo la mano al PNV. «Discrepamos del modelo de Estado del PNV y discrepamos de su planteamiento nacionalista. Coincidimos en muchas políticas económicas, en muchas políticas industriales, en muchas políticas de bienestar social», afirmó en su entrevista con Europa Press.

El movimiento del presidente del PP no se quedó en un globo sonda para ver cómo eran acogidos sus halagos en Sabin Etxea, pues pidió públicamente una reunión con «su máximo dirigente», emplazamiento al que Andoni Ortuzar habrá de responder. El presidente del PP lo fijó «a partir de septiembre».

Feijóo también tuvo flores para Iñigo Urkullu. El gallego lleva tiempo acompasando los ritmos electorales de Galiza con los de la CAV y se jactó de conocer bien al partido vasco y de ser capaz, por ello, de entenderse con facilidad. «Hemos hecho las elecciones juntos en el 2012, en el 2016 y en el 2020. Y en el 2020 había pandemia. Por tanto, uno conoce al PNV y sabe que hay cosas en las que coincidimos y cosas en las que no», subrayó.

Juega Feijóo sus cartas con prisa. Y es que, en verdad, la tiene. Se celebrarán las elecciones municipales el 28 de mayo, que probablemente coincidan con los comicios de Nafarroa, los forales de la CAV y los de Aragón, Asturias, Balears, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia y La Rioja.

Dos razones para tanta prisa

Todas estas citas electorales habrá antes de junio mínimo, puede que más. A Pedro Sánchez le vence la legislatura en noviembre y podría adelantar la convocatoria a conveniencia. Aunque, al menos de inicio, no se ve como la opción más factible que el PSOE se juegue también La Moncloa. A Feijóo sí le interesa que Sánchez se arriesgue a no terminar la legislatura. Hay dos razones principales: una dentro de su partido y otra externa, de ámbito europeo.

Este segundo factor se ha analizado menos. Al Estado español le toca, por turno, la Presidencia europea entre julio y diciembre de 2023. Si logra aguantar, por tanto, Sánchez afrontará la reválida como presidente de la UE. Y sabe inglés, cosa que Feijóo no (tampoco domina la lengua Isabel Díaz Ayuso, según reconoció ella misma a Bertín Osborne en televisión).

El problema interno de Feijóo es la ambición de Ayuso y su entorno, pues el gallego es presidente del PP pero no candidato. Hoy por hoy, no está claro dónde terminan las aspiraciones de la líder madrileña. No es descartable que el máximo dirigente del PP no llegue a medirse con Sánchez.

Es por todo esto por lo que Feijóo necesita entenderse con el PNV. No se trata simplemente de convencer a Sabin Etxea de que se sume a los votos de Vox en una hipotética investidura a más de un año vista; lo que apremia a Feijóo es que el PNV torpedee la mayoría de Sánchez antes de que asuma la Presidencia europea o de que Ayuso le arme un motín.