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Conservando la tradición en Cuba


El Laguito, fábrica inaugurada en 1966 en La Habana, para confeccionar los puros que fumó Fidel Castro hasta 1985 y que regalaba a líderes extranjeros, abrió sus puertas de nuevo el jueves para mostrar el trabajo artesanal de sus torcedoras, orgullosas de conservar esta tradición. Allí nació Cohiba, la marca más exquisita del tabaco cubano a la que dio nombre la palabra con la que los taínos se referían a las hojas de tabaco enrolladas que fumaban. Torcer su propio tabaco es una costumbre que persiste entre campesinos de Pinar del Río, donde se produce buena parte de esta hoja. Yamil LAGE | AFP