10 NOV. 2022 GLOBAL INNOVATION DAY De la ciencia y el arte, tenis dialéctico en el Kursaal El Kursaal de Donostia acogió ayer la undécima edición del Global Innovation Day, un evento que pone en el escaparate experiencias de innovación en diferentes campos. Uno de los platos fuertes fue la charla sobre la ciencia y el arte que mantuvieron el físico Pedro Miguel Etxenike y Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbo. Pedro Miguel Etxenike y Miguel Zuzaga compartieron charla en el escenario del Kursaal. (Gorka RUBIO | FOKU) Imanol INTZIARTE Pedro Miguel Etxenike y Miguel Zugaza son, cada uno en su campo, nombres de reconocido prestigio. A modo de resumen, el primero es presidente de la Fundación Donostia International Physics Center (DIPC), mientras que el segundo ejerce como director del Museo de Bellas Artes de Bilbo, aunque sus currículums académicos y profesionales son tan extensos que solo con ellos se podría llenar el contenido de varias páginas. Por no hablar de los galardones y reconocimientos que han recibido a lo largo de su carrera. Ciencia y arte, arte y ciencia. Ambos ejercieron de paladines de sus respectivas especialidades en el cara a cara que protagonizaron ayer en el Kursaal de Donostia. Este interesante diálogo fue uno de los platos principales de la undécima edición del Global Innovation Day, evento organizado por Innobasque (Agencia Vasca de la Innovación) y que forma parte de la programación de la XXII Semana de la Ciencia, Tecnología e Innovación. El actor Eneko Sagardoy ejerció de maestro de ceremonias en un comprimido programa de solo tres horas en el que no hubo lugar para la pausa. Sentados en dos sillones de color blanco, frente a frente y de perfil al público, Etxenike y Zugaza disputaron durante tres cuartos de hora su particular partido de tenis dialéctico, por supuesto amistoso pero no exento de algunos raquetazos bien ajustados a la línea de fondo, para goce del personal. El saque inicial le correspondió al físico, quien tuvo un sentido recuerdo para Leopoldo Zugaza, padre de Miguel, con quien trabajó a principios de los 80 del pasado siglo en el Gobierno autonómico y que falleció la pasada semana. Etxenike destacó que «la ciencia, como constitución de la verdad, no es inferior ni superior al arte, pero tiene una aplicación práctica superior, es su triunfo instrumental». Más allá de esta virtud, añadió que «la ciencia es esencial para el humanismo moderno, para el terreno cognitivo, ha permitido contestar preguntas de la filosofía, de qué están hechas las cosas. La ciencia es la obra de arte colectiva más importante de la humanidad», aunque concedió que «este triunfo no nos debe hacer pensar que la ciencia es la única forma de conocimiento verdadero, hay otras fuentes esenciales para nuestro desarrollo personal, como el arte». «Fuerte envite» En su primer resto, el director del Bellas Artes recogió el guante del «fuerte envite» lanzado por Etxenike, «hablando del triunfo de la ciencia frente al arte. Si no fueses tú sería sospechoso, pero siendo fundador de Jakiunde, no eres sospechoso de no dar al arte el papel que tiene». «Las ideas que tenemos sobre el arte siguen siendo las que fueron postuladas en la Grecia clásica», prosiguió. «El arte está en medio de la ciudad, los museos son un lugar de extraordinario prestigio. Hay dos grandes diferencias entre el mundo científico y el arte. Uno es la cualidad práctica, la ciencia es útil, responde a las preguntas, el arte no tiene esa obligación, debe cuestionar constantemente la utilidad de lo inútil. La segunda diferencia es que la ciencia se autoconsume, la sucesión de descubrimientos va solapándose a lo anterior, mientras que en el arte se va sumando, no pierde los componentes del pasado, el pasado da sentido a las posiciones del presente». Al respecto, Pedro Miguel Etxenike subrayó que «materias aparentemente inútiles son esenciales para que tengamos una vida plena y humana», y reconoció que desde el momento en que «la ciencia es progreso, Einstein supera a Newton, mientras que Picasso no supera a Goya. No habría Gioconda sin Leonardo, pero alguien hubiera descubierto tarde o temprano la estructura de doble hélice del ADN. La ciencia es rebelión contra lo anterior, pero construyendo sobre eso. Ahí está la tensión de la ciencia moderna». genios Zugaza apuntó que «el arte es una actividad muy individual. Ese individualismo que nos lleva a la idea de la genialidad, que no se da con los científicos. Se habla de Goya, Picasso… y se destaca ese rasgo, esa mirada subjetiva que los diferencia. El artista siempre mira más hacia adelante, mientras que el científico ve lo que ha ocurrido». Etxenike asumió que «el arte es más individual que la ciencia», aunque defendió que «la ciencia es una obra colectiva con personas singulares que son genios», y reivindicó a Newton como «el mayor genio de la humanidad». El físico recordó una cita del poeta inglés John Keats, quien dijo que «la belleza es verdad y la verdad es belleza: eso es todo lo que necesitas saber en la Tierra». Lo hizo para discrepar: «Hay que saber más». «El experimento es en ciencia el único juez. El arte no tiene por qué probar nada, no tiene por qué explicar». Zuzaga apostilló que «el arte es esa licencia que se toma el ser humano para hablar de aquello que no podemos alcanzar». El futuro fue otro de los temas abordados. Etxenike habló de la Florencia del Renacimiento y de crear condiciones para atraer talento. «Yo al principio pensaba: ‘Que los mayores se retiren, dejen paso a los jóvenes y ya está’. Con los años obviamente ha cambiado mi percepción», indicó con una sonrisa de 72 años. «Parece que los científicos envejecemos, mientras que los artistas maduran». A su juicio, «no estamos tan mal, tenemos una tendencia exagerada a autoflagelarnos», y citó al filósofo Michel de Montaigne: «El que teme padecer, padece ya lo que teme». atracones y ayunos Miguel Zugaza destacó la proyección del arte y de sus infraestructuras hacia el exterior, con «el museo Guggenheim como faro», mientras que Etxenike reclamaba libertad para la ciencia y para el arte. Pidió continuidad en las políticas, ya que «no son buenos los atracones en un día y el ayuno al día siguiente. Soy optimista, porque el pesimismo, sobre todo en público, es estéril». El director del Bellas Artes -el museo se halla inmerso en un proyecto de ampliación-, abordó también el concepto de evolución, y contó que acoge actualmente una escultura de Richard Serra, titulada ‘Bilbao’ y creada en 1983, en plena crisis industrial. «En aquel momento el museo, ni intelectual ni físicamente era capaz de asumir esa obra. Y ahora la colocamos en la entrada». «En la ciencia también sucede que se necesita tiempo para aceptar cosas nuevas», matizó Pedro Miguel Etxenike, quien consideró «muy importante potenciar la divulgación». «Hay que enseñar principios fundamentales, como que las vacunas no tienen grafeno para enviar información a Bill Gates; enseñar cómo funciona la ciencia, en la que corregir no es un fallo, es una bendición; y sus implicaciones sociales y económicas», concluyó. Manuel Salaverria Innobasqueko lehendakariak nabarmendu zuen berritzeko grinak eraman duela gizateria «izarrak ikustetik ulertzera».