GARA Euskal Herriko egunkaria

Homenaje en Bilbo a Francisco Javier Núñez, víctima de la Policía

Una placa junto al Palacio de Justicia de Bilbo recuerda a Francisco Javier Núñez Fernández, víctima de la Policía Armada tras querer denunciar que había sido golpeado al toparse con una manifestación pro-amnistía que fue disuelta. Sus familiares fueron amenazados.

Carmina de la Parte e Inés Núñez, esposa e hija de Javier Núñez, ayer. (Oskar MATXIN EDESA | FOKU)

Una placa en la calle Pedro Ibarretxe, junto al Palacio de Justicia de Bilbo, recuerda desde ayer a Francisco Javier Núñez Fernández, un profesor de matemáticas de 38 años que falleció el 30 de mayo de 1977 víctima de la violencia policial. Fue una de las siete personas que murieron en la Semana pro-Amnistía, con movilizaciones en Hego Euskal Herria que fueron duramente reprimidas.

Integrantes de la Corporación y del Foro Bilbao por la Paz y la Convivencia, participaron en un emotivo homenaje, con la asistencia de familiares del fallecido. Su hija, abogada, es una integrante muy activa del Foro.

Inés Núñez de la Parte afirmó tras el homenaje a su padre que su muerte forma parte de «etapas oscuras de la historia que tienen que conocerse». «No vale construir una paz sobre novelas, hay que construirla sobre verdades y pilares éticos sólidos», añadió.

Recordó que su padre «no estaba metido en actividades violentas, ni siquiera en política». Rememoró que el 15 de mayo de 1977, su progenitor sufrió una primera paliza «brutal» cuando paseaba con ella, entonces de 3 años, por Indautxu y se toparon con una manifestación pro-amnistía que la Policía Armada dispersó.

«Aquello les pasaba a muchos ciudadanos; lo que le costó la vida a mi padre fue que tuvo la valentía de denunciarlo dos días después en el Palacio de Justicia», relató.

AVISO «DESDE EL JUZGADO»

En ese momento, continuó, los mismos policías que le habían agredido -«avisados de la denuncia desde el Juzgado», precisó- le metieron en una furgoneta «donde le torturaron y le obligaron a beber un litro de coñac y otro litro de aceite de ricino». «Murió después de trece días de agonía, el 30 de mayo de 1977, a los 38 años», dejando viuda y una hija huérfana.

Al poco de morir, señaló el Consistorio, un policía se personó en el domicilio familiar y ofreció dinero a la esposa por su silencio, a la vez que le amenazó si hablaban. La viuda rechazó el dinero.

Su hija explicó que la placa está colocada al lado del Palacio de Justicia «para que quede aquí el testimonio de la denuncia que nunca le dejaron presentar, para que todos los ciudadanos sepan lo que aconteció y que nunca debió haber pasado».

Remarcó los años vividos «en silencio, con sufrimiento y amenazas, con llamadas insultantes a casa», que se extendieron incluso hasta 2020, y consideró que el acto de ayer, «muy emotivo», les sirve a ella y a su madre para «restaurar la memoria y la dignidad» de su padre y marido.

La viuda, Carmina de la Parte, recordó también «tantos años de sufrimiento» y aseguró que «nunca» pensó que tuviera como final un homenaje, apoyado además por todos los grupos políticos con representación municipal.