16 AGO. 2024 Entrevista Iker Castège Director del Centro de Mar de Biarritz «Urge entender los fenómenos para adaptarnos y proteger la biodiversidad» Demasiado artificial, demasiado frecuentado y, además, demasiado expuesto al cambio climático. Los expertos advierten de la vulnerabilidad de un ecosistema, el de la costa vasca, a cuyo estudio evolutivo ha contribuido el oceanógrafo Iker Castège, entrevistado por ‘‘Mediabask’’. (Patxi BELTZAIZ) Nina MERLE BIARRITZ El análisis de la biodiversidad y el examen de las medidas de protección del medio marino fueron los dos ejes principales de la jornada en que intervino, el pasado 16 de julio, Iker Castège, uno de los ponentes de los cursos de verano transfronterizos celebrados en la capital labortana. Director del Centro del Mar de Biarritz, Castège ha participado, junto con Caroline Sarrade, directora de entornos costeros y naturales de la Mancomunidad Vasca, y Marie-Noëlle de Casamajor, investigadora del Ifremer (principal instituto francés en investigación marina), en el estudio evolutivo que ha permitido, por una parte, dar una visión general de los componentes de la biodiversidad marina y costera, y por otra, identificar los principales retos a abordar en la zona costera que conecta a ambos lados del Bidasoa. Según explica el oceanógrafo, entrevistado por ‘‘Mediabask’’, «a menudo hablamos erróneamente del calentamiento global, cuando no solo es una cuestión de temperatura», ya que sobre los seres vivos pesa todo un conjunto de variables oceanoclimáticas. «Insolación, precipitaciones, agitación del mar», son algunos de los parámetros que cita el investigador. En el Centro del Mar de Biarritz, en el que trabaja Castège, se recogen variables atmosféricas y oceánicas con vistas a obtener una síntesis de la evolución climática local. Con una sonrisa, el investigador fue el encargado de presentar en la Ciudad de las Artes de Baiona un análisis multivariante que pone de relieve la transformación oceanoclimática que ha experimentado el litoral vasco entre 1974 y 2023. En particular, ese análisis permite observar el «cambio brutal» ocurrido en el ecosistema en los años 1990, «con un colapso de las especies boreales, llamadas especies de aguas frías, y, a la inversa, un aumento espectacular de las especies de aguas cálidas», resume Iker Castège. Adiós a las especies boreales Las especies de aguas frías eran muy abundantes en todo el litoral vasco en la década de 1970, hace medio siglo. Las condiciones de presión eran particularmente favorables para la reproducción de especies como la alca común y el paíño europeo (petrel de tormenta). Esta última ave marina, que hasta hace solo 30 años anidaba en las rocas de Biarritz, hoy ha desaparecido. «Se encuentra en el mar, pero ya no se reproduce aquí», detalla. Por el contrario, diferentes especies de cetáceos son hoy más abundantes en la costa vasca. Esas especies de aguas cálidas han ido apareciendo en los últimos tiempos, en razón de unas condiciones anticiclónicas y en buena medida favorables para su proliferación. El delfín mular y la gaviota reidora, por ejemplo, han aumentado claramente su número en los últimos años. También la pardela balear, una especie más amenazada a escala europea, está aumentando a nivel local dadas las condiciones climáticas propicias para su reproducción. «Lo que está en juego no es tanto el cambio climático, sino la velocidad y la brutalidad del fenómeno», advierte el investigador labortano. De gran valor ecológico y patrimonial en el Golfo de Bizkaia, las aves marinas y los cetáceos determinan la riqueza del medio ambiente. Uno de los grandes retos a los que se enfrentan estos especialistas es precisamente la protección de ese rico ecosistema. Preservar, regular, luchar contra la sobreexplotación y el sobreturismo, a sabiendas de que las consecuencias del cambio climático son ya bien visibles a nuestra escala. «En la costa vasca, la urgencia es comprender los fenómenos para adaptarnos y proteger la biodiversidad, concluye Iker Castège. CAMBIO ABRUPTO«Lo que está en juego no es tanto el cambio climático, sino la velocidad y la brutalidad del fenómeno», señala Castège. COLAPSOLas especies boreales, de aguas frías, eran muy abundantes en la costa vasca hace medio siglo, pero en los años 1990 colapsaron y aumentaron «de forma espectacular» las especies de aguas cálidas, apunta el oceanógrafo.