27 NOV. 2024 Exclusividad Carlos GIL ZAMORA Analista cultural Es bien cierto que existen unas prácticas enquistadas en diversos ámbitos de la cultura que se compadecen mal con la libre competencia y con la libertad de elección. La exclusividad se firma en muchos contratos o adendas. También se puede llamar prioridad. En el campo de las Artes Escénicas se entra en un duelo conceptual de difícil solución. En puridad solo hay un estreno. Y si una productora se compromete a ello con una sala o teatro, no es posible hacer “estrenos previos” que no se puedan señalar como incumplimiento de contrato. El caso que se ha convertido en un instrumento de la polarización de la vida política con la actitud de “El Hormiguero” no dejando emitir una entrevista a un corredor de motos en “La Revuelta”, se puede considerar algo cotidiano. Lo extraordinario es la premura de tiempo, el producirse el veto con el invitado a punto de entrar. Es obvio que hubo presiones.Hace muchos años produje, “¡Pasionaria, no pasarán!” de Ignacio Amestoy y dirección de Salvador Távora, logré coproducción de varios teatros de Bizkaia, tenía fecha de estreno comprometida con uno de ellos y de repente el Teatro Arriaga irrumpió con unas magníficas condiciones económicas y de uso del teatro para los últimos ensayos que nos obligó a desdecirnos. Los afectados entendieron la situación, pero se da de manera ordinaria esta circunstancia de que, si se presenta una obra en una localidad, las de alrededor no la programan.