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MERCADO DEL PETRÓLEO

La OPEP+ apuesta por mantener el precio del petróleo elevado

La reunión del pasado jueves de la OPEP+ volvió a retrasar el inicio del aumento gradual del bombeo de petróleo. Esta nueva prórroga indica que la demanda de China no se ha recuperado, que EEUU sigue bombeando mucho petróleo de esquisto y que la OPEP+ apuesta por mantener los precios en su nivel actual, a pesar de algunas discrepancias internas.

(Patrick PLEUL | EUROPA PRESS)

El jueves se reunió la OPEP+ y decidió aplazar tres meses, hasta el 1 de abril de 2025, la entrada en vigor de su plan para aumentar gradualmente su oferta de crudo. La decisión fue adoptada en una teleconferencia por los ministros del sector de los ocho Estados que en 2023 se comprometieron a aplicar reducciones de bombeo voluntarias y adicionales a las que ya habían acordado con el resto de los miembros de la alianza. De este modo, los 2,2 millones de barriles diarios (mbd) que Arabia Saudí, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán retiraron del mercado hace un año, de momento, no volverán.

Lo cierto es que la OPEP anunció que empezaría a incrementar el ritmo de extracción el pasado mes de septiembre, luego retrasó el inicio a octubre, y más tarde a enero. Y ahora vuelve a aplazarlo hasta abril. Esta nueva prórroga indica que el debilitamiento de la demanda en China, por un lado, y el aumento de la oferta de petróleo de EEUU, por otro, siguen presionando a la baja los precios del crudo. Y la OPEP+, a la vista de la decisión del jueves, no renuncia a que continúen elevados.

En la reunión del jueves se acordó asimismo extender un año más, hasta fines de 2026, el resto de los recortes pactados por 19 de los 22 países integrantes de la alianza, que suman 3,66 mbd. En este aspecto, hay que tener en cuenta que algunos socios de la OPEP, como Venezuela, Irán y Libia, están exentos del compromiso de rebajar sus extracciones debido a las limitaciones involuntarias que afronta su actividad petrolífera como consecuencia de sanciones o conflictos armados.

DISCREPANCIAS INTERNAS

La reunión estuvo precedida por la publicación de unas declaraciones de un alto funcionario de la delegación iraní en la OPEP, Afshin Javan, en la agencia estatal de noticias Shana, que posteriormente fueron retiradas. El funcionario argumentaba que la estrategia de la OPEP de mantener los precios altos estaba llevando en la práctica a que hubiera un exceso de oferta de petróleo, que provenía sobre todo de EEUU, lo que reducía la capacidad de maniobra del grupo. Efectivamente, unos precios del petróleo elevados hacen que la explotación de los yacimientos menos rentables produzca beneficios. Este efecto es especialmente notable en el caso de la industria del esquisto estadounidense.

El petróleo de fracking se ha vuelto un factor determinante en el mercado mundial del crudo. Los elevados precios han vuelto rentables este tipo de explotaciones que, además, han aprovechado la bonanza para mejorar sus técnicas. A este respecto, la Agencia Internacional de la Energía estima que la industria del esquisto se ha vuelto tan eficiente, que en la actualidad 300 plataformas hacen el trabajo que hace cinco años hacían 500. De cualquier manera, todas las partes implicadas en este negocio saben que las limitaciones geológicas terminarán deteniendo esta industria.

Algunos analistas han llegado a firmar que mantener los precios altos es equivalente a subvencionar el fracking mientras la OPEP+ pierde cuota de mercado. Una afirmación exagerada que no tiene en cuenta que el petróleo que no están extrayendo no se pierde, continúa en su subsuelo y lo pueden explotar en el futuro, cuando el fracking ya no pueda ser un competidor.

En todo caso, no es el primer desacuerdo. Hace un año, Angola abandonó la organización por su disconformidad con la estrategia acordada. Algunas analistas pronostican que Gabon, Guinea Ecuatorial y la República del Congo puedan ser los siguientes en tomar una decisión similar.

Otros países, aunque no han abandonado la organización, están aumentando la extracción con el objeto de rentabilizar cuanto antes las inversiones que han hecho. Es el caso de Kazajistán. Bloomberg señala que es una situación que se repite periódicamente. En la primera década del siglo fue Argelia, en la siguiente fue Irak, más tarde Emiratos Árabes Unidos, y ahora es Kazajistán el que se ha convertido en el «enemigo interno». Sin embargo, molesto o no, sigue siendo socio de la OPEP+, y participó en el acuerdo del jueves, por lo que difícilmente se desmarcará demasiado de la línea general. Además, Astana no extrae tanto petróleo como para marcar la diferencia y condicionar el mercado.

UNA EXTRACCIÓN CADA VEZ MÁS CARA

El principal actor en este mercado es Arabia Saudí. Durante mucho tiempo ha sido el único con capacidad de extracción excedentaria que podía utilizar para equilibrar o desequilibrar el mercado. Estos últimos años, los dirigentes de la petrolera estatal Aramco han repetido hasta la saciedad que la extracción del petróleo es cada vez más cara, que a medida que se van agotando los mejores yacimientos, los más superficiales y sencillos de explotar, la extracción exige mayores inversiones. Puede que la toma de conciencia de que el petróleo barato se está acabando haya acelerado el actual cambio de estrategia de Riad.

De hecho, en enero de este año, Aramco tomó la decisión de detener los planes para alcanzar los trece millones de barriles diarios y volvió al objetivo de 12 millones, aunque en este momento esté por debajo de esa cantidad. Una decisión coherente con la estrategia dirigida a mantener los precios altos. ¿Para qué más capacidad de extracción si el objetivo es mantener los precios elevados?

Por otra parte, el Gobierno saudí parece haber comprendido que el petróleo no es para siempre y ha puesto en marcha un ambicioso plan de infraestructuras con el objeto de albergar eventos como la Expo de 2030 y atraer otro tipo de actividades económicas al país. Esas inversiones habían elevado el gasto presupuestario un 15% con respecto al año anterior. La previsión es que el déficit alcance el 3% y, en consecuencia, también crecerá la deuda soberana que, a pesar de todo, continúa siendo una de las más bajas del G20.

La petrolera estatal, Aramco, ha mantenido este año un pago de dividendos muy elevado, a pesar de que carece de liquidez, a causa de unas menores ventas. Para repartir esos dividendos ha tenido que recurrir al endeudamiento. La razón es que esos dividendos son la principal fuente de ingresos del Gobierno saudí. De modo que no solo Riad se está endeudando, sino que también lo está haciendo la petrolera estatal. Con todo, no han modificado su postura y siguen apostando por mantener altos los precios del petróleo.

DESCARBONIZACIÓN

Los defensores de los precios bajos argumentaban que una caída hundiría la industria del esquisto definitivamente. El tercer desplome de los precios en 10 años enviaría una señal de que es un sector imprevisible, lo que frenaría los planes de inversión a largo plazo. Sin embargo, desde el punto de vista de la transición energética, unos precios de los combustibles elevados incentivan la transición hacia otros modos de transporte.