12 DIC. 2024 DE REOJO Entre el celo y el recelo Raimundo FITERO Veo el discurso televisado de Javier Milei en la cadena nacional argentina para conmemorar su primer año de presidencia y solamente soy capaz de retener la forma, esa lectura de folios, ese acompañamiento de los miembros de su gobierno constituyendo una foto de familia desubicada del tiempo y de la historia para ir desgranando un panfleto propagandístico que se fue convirtiéndose en un pliego de amenazas. Es un caso. Tiene cuerda para un buen rato. Estas excrecencias políticas me incitan a la evasión, a la poesía simbolista o a la imaginación concentrada en deseos perdidos, quizás porque esté tan cargado de recelos ante el devenir de los acontecimiento del mundo que entre en un extraño celo literario, y leer a una escritura de la relevancia de Venus O’Hara que, además es diseñadora de juguetes sexuales, asegurar que los orgasmos permiten canalizar la energía del universo y ayudan a enchufarse a dios, me dejan en un estado emocional melancólico. Siendo ateo, ¿dónde me coloco? ¿Con quién nos enchufamos ateos y agnósticos? Y ya que estamos, ¿se conectan igual todos los dioses? En medio de esta reflexión autodestructiva hallo casualmente a un héroe anónimo con el que me identifico de manera incondicional: un ejemplar macho de ballena jorobada ha recorrido trece mil kilómetros para aparearse. ¿Cómo lo explicamos? ¿Se trata de una fidelidad consecuente, una cita ineludible, unas ganas terribles de enchufarse con Poseidón o es un magnífico anuncio de una aplicación de citas? La gesta de este mamífero marino ¿se inscribe en la literatura romántica o erótica?