21 MAR. 2025 DOCUMENTAL «TODOS LO SABÍAN» EN LAS SALAS DE CINE Víctimas de abusos piden que no se les deje solas Víctimas de abusos en la infancia insisten en la necesidad de que las instituciones y la sociedad no les dejen solas después de hacer públicos sus casos. Fue uno de los mensajes, aunque hubo más, que se escucharon ayer a la tarde en el preestreno en Bilbo del documental «Todos lo sabían», de Iratxe Pérez Barandalla, donde son las protagonistas. Imagen del coloquio que tuvo lugar en Golem Alhóndiga, en Bilbo, previo al preestreno del documental. (Mikel MARTÍNEZ DE TRESPUENTES | FOKU) Agustín GOIKOETXEA Una semana lleva ‘‘Todos lo sabían’’, de la lizartarra Iratxe Pérez Barandalla, en los cines de Iruñea y de su localidad natal, y viendo la respuesta del público afronta nuevos pases en los próximos días. Ayer tocó en Bilbo, a la espera de que se estrene en otras capitales y pueblos de Hego Euskal Herria, sin fecha aún. En Madrid, la afluencia a las salas está siendo discreta, reconocen. El trabajo es algo más que un documental, como quedó en evidencia en su presentación en Golem Alhóndiga, donde el basauritarra Pepe Godoy, víctima de abusos a manos de un entrenador de fútbol, confesó que se emocionó al visionarlo, como lo hizo al pedir más implicación de las instituciones y la sociedad en general con personas como él, que tras denunciar no se sienten arropadas. «Es un trabajazo», dijo de la película de Pérez Barandalla, que entiende que puede servir como «efecto de arrastre» para seguir luchando contra esta lacra. Godoy participó en el coloquio previo al visionado del documental, donde expuso que si el caso es mediático, como el suyo, «todo el mundo te apoya, te consuela» -en su caso, 6.000 personas se manifestaron en Basauri-, pero luego llega el tiempo en que «la impotencia y la tristeza» embargan a las víctimas. Reconoce que se han dado pasos a nivel institucional, pero, como otras personas que han sufrido abusos, reclama apoyo. No es la primera vez que pide que les respalden, aunque no puede olvidar que, por ejemplo, en el «caso Gaztelueta», el colegio del Opus Dei apoyó al pederasta condenado, extremo en el que también incidió Juan Cuatrecasas, hastiado tras la respuesta que ha dado la Iglesia católica. Godoy lamentó que el Ayuntamiento de Basauri no emitiera una nota de condena por la actitud que adoptó el club de fútbol en el que fue agredido. Tampoco se olvidó de lo sucedido con el club de baloncesto de Gernika, donde finalmente la denuncia de la joven agredida ha terminado en la condena del entrenador. Pidió acabar con esa falta de implicación, «porque duele». TENER UN BUEN PSICÓLOGO, NO ABOGADO De denunciar y de afrontar un duro camino sabe mucho la familia Cuatrecasas Cuevas. El padre, miembro fundador y portavoz de la Asociación Infancia Robada (ANIR), sostuvo que cuando se inicia un proceso judicial lo importante no es tener un buen abogado, sino un buen psicólogo. Admitió los avances que se han ido dando en los últimos años respecto a los casos de abusos en la Iglesia católica, también en Europa, pero queda que los Estados tomen medidas para reconocer y reparar a las personas supervivientes. Insistió Cuatrecasas en la necesidad de reconocimiento, reparación y acompañamiento, además de justicia y verdad, en las ocasiones en que sea posible al no haber prescrito. Respecto a lo vivido con la Iglesia católica, lo definió como «fraude» y «farsa», conocedor de esa realidad tras haberse reunido con tres presi- dentes de la Confederación Episcopal Española. «Fue un monólogo de ideas», apuntó. Respecto a la intención de la Iglesia de abonar indemnizaciones de 10.000 a 55.000 euros para los agredidos, dijo que «no hay dinero en el mundo». En su caso, señaló que desde que en mayo de 2011 emprendó la batalla «no hemos recibido ni ayudas ni subvenciones». «El desgaste económico y psicológico ha sido descomunal», dijo, al tiempo que destacó la fortaleza mostrada por su hijo en este calvario que le ha tocado vivir. En relación a su caso en particular, Cuatrecasas manifestó que su hijo «es un valiente, ha salido adelante» siendo capaz de mantener «la firmeza de su relato» en todas aquellas comparecencias que ha realizado ante instancias parlamentarias vascas, españolas y europeas. «EL ESTADO DE DERECHO NO FUNCIONA» «Las víctimas no quieren ser tratadas ni como valientes ni como héroes, si lo tienen que hacer es porque algo no funciona en el Estado de derecho», lamentó, ensalzando la «generosidad» de todas ellas, hayan sido capaces de compartir lo padecido o no. Aludió a su caso, en que el exdocente del colegio Gaztelueta, a pesar de haber sido condenado, sigue sosteniendo públicamente que es inocente. «Me importa un bledo, lo que hace falta es que haya más reconocimiento social», enfatizó. Además, denunció que, en la actualidad, hay muchas víctimas que se enfrenan a amenazas después de haber dado el paso de hacer público que fueron agredidas. Para la directora del documental, Iratxe Pérez Barandalla, detrás de muchos casos de suicidio infantil está el acoso escolar o abuso, por lo que hay que redoblar los esfuerzos para visibilizar esa realidad y reparar a las víctimas. En la presentación estuvo la diputada vizcaina de Empleo, Cohesión Social e Igualdad, Teresa Laespada, que preguntó en alto: «¿Cómo podemos ser cómplices de semejante silencio?». En su intervención, que abrió el acto, dijo que hay que profundizar en el entorno familiar, donde afloran cada días nuevos casos de abusos a menores, como ha ido sucediendo en la Iglesia católica, en el deporte o en la educación. Más tarde, Cuatrecasas desveló que los casos de abusos a menores no son algo del pasado, indicando que en su organización siguen recibiendo todas las semanas casos que se producen especialmente en el ámbito familiar, pero también en el educativo y el deportivo. Laespada admitió que las instituciones tienen que hacer autocrítica, porque «no hemos estado donde teníamos a estar». «Los niños no mienten y menos con una cuestión como esta», zanjó. De la realidad institucional sabe mucho Eduardo Santos Itoiz, exconsejero de Justicia y Políticas Migratorias del Gobierno navarro, que al abandonar esas responsabilidades ha escrito el libro ‘‘Justicia restaurativa y víctimas de pederastia en el ámbito de la Iglesia Católica’’, donde profundiza en la reparación y sanación de las víctimas a través de un enfoque jurídico y social. Rememoró la primera reunión que mantuvo con el anterior arzobispo de Iruñea, su vicario y el abogado de la diócesis, en la que además de regalarle un rosario, Francisco Pérez le dijo que «el primer problema del mundo era la pornografía». Para Santos, el reconocimiento de Nafarroa a las víctimas de la Iglesia fue posible porque se evitó que el asunto se convirtiera «en una discusión política» y se logró «el consenso más amplio posible» a través de un proceso donde se huyó de la confrontación partidaria. A pesar de que hubo formaciones que no suscribieron el acuerdo, apostilló que no fueron «beligerantes» con él. Santos incidió en que hay que reconocer que se ha avanzado, igual no todo lo que desearan, pero la realidad es que la Iglesia navarra participa en la comisión creada tras la decisión adoptada por el nuevo arzobispo, Florencio Roselló, y está dispuesta a indeminizar al menos a las víctimas que reconoce. El exconsejero de Justicia insistió en que el abuso a menores no puede ser un problema ajeno a la sociedad en general. Para él, es imprescindible ser capaces de detectarlo mucho antes de que las personas agredidas lo tengan que denunciar. Es más, considera que esa realidad, aún oculta, es una «catástrofe», ya que cantidad de casos salen a la luz en consultas privadas de psicólogos. A su juicio, la sociedad tiene que tomar conciencia, porque ese será el camino para que no se repita. Pepe Godoy reconoce que se han dado pasos a nivel institucional, pero como otras personas que los han sufrido reclama apoyo.