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La espera


Hay mucho de “Los santos inocentes”, de Mario Camus, y de “La caza”, de Carlos Saura, en “La espera”, de Francisco Javier Gutiérrez. Meseta, campo, tierra seca, sol abrasador, hambre, personas de pocas palabras y gestos ariscos que ambientan una película en la que el detonante de la trama es la muerte de un niño en una batida de caza.

El caciquismo en el que se contextualiza la historia hace girar la película hacia el terror fantástico y la mirada romántica sobre lo rural desaparece. En este western de terror que mira al pasado, hallamos demasiados ecos de un presente que ha evolucionado hacia el despoblamiento rural acompañado de escapadas turísticas. “La espera” es una película que hace uso de la cámara de un modo magistral, consigue crear una atmósfera asfixiante que nos adentra en el estado emocional de sus personajes, en un contexto que consigue sacarnos de quicio.

Hay mucho talento en este film que regresa a mis pensamientos después del giro de guion que ha propiciado la votación en el Parlamento Vasco. Ahora, los niños y niñas pueden ser ayudantes en las batidas, como en “La espera”.