06 MAY. 2025 DE REOJO Enfermedades espirituales Raimundo FITERO Sin consulta, asamblea ni mucha reflexión, ¿qué les ha venido a la mente al leer el titular “Enfermedades espirituales”? Y si les indico que esto lo dijo un cura en un pregón institucional, en la población paracaidista de Alcantarilla en Murcia, como colofón a sus ideas reaccionarias y machistas, porque se refirió de manera explícita a que esas enfermedades son fruto de «la mayor presencia de la mujer en los ambientes laboral y sociopolítico», ¿cómo les queda el cuerpo físico, el matafísico y la inteligencia funcional? Lo que es fácil es identificar la filiación del Gobierno de esa localidad y la elección del sacerdote Pedro César Carrillo Martínez para rendirle honores a la Virgen de la Salud, ya que fijó postura dogmática precisa sobre las causas de su proclama: «el desprestigio presente de la maternidad, el perjuicio de la esponsalidad, el pensamiento de una autosuficiencia y no necesidad respecto del varón, la pérdida de la esencia de la feminidad, etcétera». Un representante magno de la caverna a la que se empuja a la sociedad entera, algo de lo que se huele desde el salón de estar al ver al centenar de caballeros purpurados con faldas cantando camino de su misión de esperar al espíritu santo bajo la belleza de la Capilla Sixtina. El tratamiento más eficaz contra las enfermedades espirituales, según un vademecum popular, es un conjunto de psicofármacos donde entra el razonamiento cartesiano, el vino de tempranillo y la paciencia para tomar los trenes de todos los formatos y recorridos, porque si lo que pasa no es en exactamente un sabotaje, se parece bastante a un complot sin vindicación.