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DE REOJO

Cuasi casualidad


Cualquier coincidencia con la autoficción es pura casualidad. Constatar el devenir de los acontecimientos mirando desde todas la periferias posibles te aboca a entrar en un túnel de la verdad condicionada por los reflejos de los espejos cóncavos en los que mirarse de soslayo. La desaparición de la primera instancia de intoxicación mediática de la pareja de malandrines políticos gallegos formada por Núñez Feijóo y Miguel Tellado es un síntoma muy definido de estas circunstancias corrosivas con las que se va dibujando en crudo una Hespanya heladora.

Los hechos objetivables son que un juzgado de Catarroja y otro de Tarragona donde al parecer la mafia de las togas peperas no ha llegado tienen al PP contra las cuerdas. Lo de València se trata de la vergüenza de Mazón, Feijóo y toda su miseria ante sus negligencias dolosas, pero lo de Tarragona, donde durante siete años ha existido secreto de sumario y no ha habido filtraciones entra en otro capítulo de la reciente historia judicial de este patio de Monipodio, porque no ha habido UCO ni sus trapicheos, sino Mossos d’Esquadra haciendo las investigaciones y los informes pertinentes, lo que adquiere un rango excepcional y abona más las sospechas fundadas de la corrupción intrínseca en algunas instituciones que nacen y germinan en Madrid.

Ahora bien, me indica un amigo que sospecha de que se trata de fuego amigo. Que coincida en el tiempo lo del chalet institucional de Ayuso utilizado por su familia y lo de Montoro, parece que anula a ambos para ser alternativa de nada. ¿Y qué se vislumbra en la sombra? El jardín de flores de Sánchez.