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REAL SOCIEDAD

Un Remiro brillante y un esfuerzo descomunal para morir de pie

Los donostiarras se adelantaron en Montjuic con un gol de Odriozola, que entró en el once a última hora por lesión de Aramburu, pero Koundé y Lewandowski voltearon el marcador para un Barcelona que tuvo que recurrir a Yamal para imponerse (2-1).

Los realistas felicitan a Remiro por uno de sus paradones mientras Pedri se lamenta incrédulo. (Josep LAGO | AFP)

La cosecha de puntos sigue siendo exigua, pero la Real sale de su visita al Barcelona con la convicción, de puertas adentro y de puertas afuera, de que es un equipo que puede plantar cara a cualquiera y de que tiene capacidad para defender con el cuchillo en la boca a base de sacrificio. Hansi Flick tuvo que echar mano de su gran estrella, un Lamine Yamal que entró en la convocatoria a última hora, para desatascar un partido que se le estaba complicando.

De cara al tercer partido en nueve días, Sergio metió cinco cambios, uno de ellos, Odriozola por Aramburu, debido a una lesión de este último en el calentamiento. Por lo demás, Aihen, Turrientes, Marín y Guedes entraron por Sergio Gómez, Brais, Soler y Kubo.

Los donostiarras saltaron al césped de Montjuic con brazaletes negros por el fallecimiento de Josetxo Arakistain a los 88 años de edad. El azkotiarra fue portero del equipo blanquiazul entre 1956 y 1961.

Remiro comenzó su exhibición con una parada a disparo de Rashford, tras un córner diseñado en la pizarra. La Real aguantaba atrincherada en su campo y con las líneas muy juntas, ante un Barça que acumulaba posesión por encima del 80%. Y de repente la sorpresa, en una contra el balón llegaba a Barrene, quien desbordó a Koundé para asistir a ¡Odriozola!. Conexión donostiarra para el 0-1, con un goleador que en agosto estaba con pie y medio fuera y llevaba nueve meses sin jugar. Ni en Netflix.

Remiro volvió a salvar a los suyos con otra manopla milagrosa en balón que golpeó Zubeldia hacia su portería. Como no hay dos sin tres, el de Cascante impidió el empate en un disparo raso de Roony. Pero tanto va el cántaro a la fuente que Rashford botó un córner al primer palo -los realistas pedían saque de puerta- y Koundé se elevó para cabecear a la red (1-1, m.43). Una pena, porque el ejercicio defensivo estaba siendo notable.

La Real empezó bien la segunda mitad, con dos centros de Guedes y Aihen que encontraron rematador. Sergio movía el banquillo. Un agotado y meritorio Odriozola cedía su lugar a Sergio Gómez, y Kubo entraba por Guedes.

Hansi Flick no las tenía todas consigo, y daba entrada a Yamal. Un minuto tardó el chaval en desbordar y asistir para el testarazo de Lewandowski (2-1, m.59).

La Real no tiró la toalla y tuvo dos ocasiones consecutivas en las botas de Oyarzabal. El muerto estaba muy vivo aún. Soler y Brais entraron por Turrientes y Marín, mientras Remiro seguía con su festival ante Rashford y Olmo.

Sergio se gastó su última bala con Sadiq, por un Barrene que se apuntó otro gran partido, uno más esta temporada. La Real tuvo el empate con un disparo de Kubo al larguero, y en la contra Lewandowski perdonó el tercero a bocajarro, con un balón que tocó el larguero y botó en la raya. Los blanquiazules lo intentaron hasta el 95, pero, pese al despliegue, no pudo ser.