GARA Euskal Herriko egunkaria

Macron insiste en tropezar en la misma piedra al reelegir a Lecornu

Emmanuel Macron insiste en tropezar en la misma piedra a pesar de haber sumido a su país en una grave crisis política de la que no ha conseguido sacarlo con sus sucesivas designaciones de primer ministro. Ayer volvió a descartar un jefe de Gobierno de izquierdas y designó de nuevo a Sébastien Lecornu, horas después de su dimisión.

Emmanuel Macron junto a Sébastien Lecornu, en una imagen tomada el pasado 13 de julio. (Ludovic MARIN | AFP)

Después de reunirse en el Elíseo con los líderes de los partidos políticos, salvo los excluidos La France Insoumise de Jean-Luc Mélenchon y Rasemblement National de Marine Le Pen, el presidente francés, Emmanuel Macron, consideró ayer que «existe una vía posible para forjar compromisos y evitar la disolución» del Parlamento y el adelanto electoral, pero la designación de Sébastien Lecornu como primer ministro, apenas unas horas después de su dimisión, no sugiere que vaya a haber estabilidad.

Macron dejó claro que no elegiría un jefe del Gobierno de izquierdas en la reunión de crisis de ayer que dejó «atónito» a ese sector político, decepcionado por la falta de una «respuesta clara», en particular sobre la derogación de la controvertida reforma de las pensiones.

Tras más de dos horas de reuniones a puerta cerrada, convocadas de urgencia para intentar encontrar un consenso ante los vetos cruzados, a media tarde, el líder del grupo parlamentario del centrista Liot, Laurent Panifous, informó de que el presidente daría a conocer el nombre de su elegido «en las próximas horas».

Poco después el Elíseo anunciaba la renovación el mandato del dimitido Sébastien Lecornu. El fiel macronista aceptó «la misión que se me ha encomendado» asegurando que el nuevo Gobierno debe encarnar «la renovación» y que todos los temas tratados durante las consultas con los partidos políticos de los últimos días estarán «abiertos al debate parlamentario».

El Elíseo aseguró que ha dado carta blanca al primer ministro para las negociaciones con los partidos políticos así como «las propuestas de nominaciones» de su Gobierno.

La posibilidad de la reelección circuló durante todo el día, provocando un aluvión de críticas incluso en el seno del propio equipo presidencial. «No entendería la reelección de un primer ministro macronista», advirtió Agnès Pannier-Runacher, una veterana macronista, resumiendo el sentimiento generalizado en el bando presidencial.

El líder del partido presidencial Renacimiento, Gabriel Attal, también instó una vez más a Macron a «compartir el poder».

Marine Tondelier (Partido Verde), Olivier Faure (PS) y Fabien Roussel (PCF), consideraron que el elegido sería un macronista. El presidente no ofreció respuestas claras sobre la reforma de las pensiones ni la fiscalidad, lamentó Faure, quien se negó a dar garantías de que su partido no censurará al futuro Ejecutivo, tema central de la reunión.

«Todo esto va a acabar muy mal», con una posible «disolución» de la Asamblea francesa, declaró Tondelier «atónita».

La izquierda consideró decepcionantes las concesiones provisionales en la reforma de las pensiones, algo sin precedentes por parte del jefe de Estado, quien la había convertido en un tema clave de su segundo mandato quinquenal.