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El gerente de Askabide describe en el primer día de juicio la «coacción» de antiabortistas

En la primera jornada del juicio contra 21 personas que protagonizaron concentraciones antiabortistas en Gasteiz, el gerente de la clínica Askabide aseguró que la «coacción» denunciada y sufrida se derivaba de «la presencia constante de los manifestantes» y de la «presión que sufrieron» las pacientes y las trabajadoras de la clínica. Hoy declararán los acusados.

Imagen de la primera sesión del juicio contra los antiabortistas. (Iñaki BERASALUCE | EUROPA PRESS)

El Juzgado de lo Penal número 1 de Gasteiz fue ayer escenario del comienzo del juicio contra 21 personas que protagonizaron concentraciones antiabortistas hace tres años frente a la clínica Askabide, que realiza interrupciones voluntarias de embarazos.

En la primera sesión declararon los testigos. Uno de ellos fue el gerente de Askabide, Igor Elberdin, que aseguró que la «coacción» de los antiabortistas se derivaba de «la presencia constante y de la presión». Según explicó, dos veces al año durante 40 días los antiabortistas se concentraban a diario para rezar, con rosarios, con camisetas y con carteles, y lo hacían de manera organizada, «en turnos», para tratar de permanecer ahí «todo» lo que pudieran.

«Era algo continuo, todo el día. Te enseñan carteles, te señalan, te miran, rezan en alto, nos han llegado a sacar fotos...», relató Elberdin, subrayando que a él incluso le llamaron «asesino». «Utilizan los rezos para decir barbaridades», añadió.

El primer episodio denunciado ocurrió el 28 de octubre de 2022, cuando una mujer que salía de la clínica tras interrumpir su embarazo regresó «descompuesta» al ver a los manifestantes. Según explicó Elberdin, en los días siguientes otras clientas tuvieron «ataques de ansiedad y nerviosismo», y la situación también «afectó psíquicamente» a las trabajadoras.

Como consecuencia de esta actuación hubo pacientes que cancelaron sus citas porque «no querían ser señaladas», aseguró el gerente, que indicó que el 95% de los abortos que se practican en la clínica son derivados desde Osakidetza.

También declararon trabajadoras y pacientes, que aseguraron que se sintieron «intimidadas» y «señaladas» por la presencia de los manifestantes. Una trabajadora declaró que llegó a cambiar sus rutinas por la presión, llegando a quitarse el uniforme al salir a tomar café «para que no vieran la ropa del trabajo».

Una paciente manifestó, por su parte, que se sintió «intimidada y señalada». De hecho, decidió dejar de acudir a la clínica a pesar de que allí estaba su historial ginecológico porque había sido paciente durante años.

También dieron testimonio varios agentes de la Policía Local de Gasteiz y de la Ertzaintza que acudieron a la clínica en varias ocasiones después de llamadas para denunciar la presencia de los manifestantes. Los agentes destacaron el carácter pacífico de las concentraciones, que los participantes rezaban y que los carteles que portaban «no eran insultos ofensivos directos».

Hoy, en la segunda sesión del juicio, están previstas las declaraciones de los acusados.

La Fiscalía considera que se produjo un delito de «coacciones», por el que pide cinco meses de prisión para los 21 acusados, que podrían sustituirse por 100 días de trabajos para la comunidad y la prohibición de acercarse a la clínica durante tres años.

La defensa pide la libre absolución por entender que no se molestó a las trabajadoras y pacientes porque los acusados «se limitaron a rezar y exhibir pancartas en uso de su libertad de expresión».