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GENOCIDIO EN GAZA

Los partidos alemanes se atrincheran en su burbuja proisraelí

Con la entrada en vigor del alto el fuego en Gaza, Berlín ha decretado el inicio de una nueva fase de este conflicto en el que, desde el principio, se ha colocado unilateralmente en el bando de Tel Aviv. No es solo el Ejecutivo, sino también la mayoría de los partidos del Bundestag. El mensaje único que imponen debilita la confianza en el Estado, porque la Justicia ha de corregir los desmanes del Ejecutivo.

(Amos BEN GERSHOM | EUROPA PRESS)

Una semana después de que el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier (SPD), reconociera en Gernika la responsabilidad alemana en este crimen de guerra, el canciller demócrata cristiano, Friedrich Merz, (CDU) visitó a su homólogo israelí, Benjamín Netanyahu. No le importó que la Corte Penal Internacional (CPI) haya emitido una orden de detención contra su anfitrión por crímenes de guerra en Gaza. La estancia del jefe de Gobierno alemán en Israel restó también importancia al mensaje que su jefe de Estado había emitido desde lares vascos: «Gernika es un recordatorio, un recordatorio de que debemos defender la paz, la libertad y los derechos humanos. Queremos estar a la altura de ello. Ahora y en el futuro». Merz, en cambio, dijo que Alemania defendía la existencia y la seguridad de Israel. «Es una expresión de la permanente responsabilidad histórica», resumió lo que se conoce como la “razón de Estado” alemana. «Esto es válido hoy, lo será mañana y lo será siempre», añadió.

Acto seguido, Netanyahu le puso doblemente a prueba, afirmando que «el poder soberano de la seguridad desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo siempre permanecerá en manos de Israel». Así, por una parte, el israelí deja claro qué opina del mantra de la política exterior alemana, repetido por su huésped alemán, que es la «solución de los dos estados». Por otra, elige palabras que en Alemania llevan a una denuncia por “antisemitismo” cuando una persona expresa su opinión diciendo «Desde el río hasta el mar, Palestina será libre».

Merz también se quedó callado cuando se le preguntó si mantenía la invitación a Netanyahu de venir a Berlín. Entonces, desde el punto de vista legal, el Estado alemán estaría obligado a detenerle al primer ministro israelí porque aún se ve comprometido con la CPI y el derecho internacional, que forma parte de su Ley Fundamental. A principios de diciembre, el Ministerio de Exteriores alemán informó de la detención y entrega de un buscado criminal de guerra, subrayando que «Alemania apoya a la CPI y aboga por el enjuiciamiento de los crímenes contra la humanidad».

DONDE DIJE DIEGO

En esta línea se sitúa ahora también la presidenta de la Asamblea General de la ONU, la alemana Annalena Baerbock, quien llamó a los Estados a que cumplan con sus obligaciones en virtud de la Convención sobre el Genocidio. «El genocidio en cualquier lugar es una amenaza para la paz, la seguridad y los derechos humanos en todo el mundo», dijo.

Cuando la política de Los Verdes ecologistas aún era ministra de Exteriores, afirmó en el Bundestag que, en Gaza, lugares civiles pierden su estatus de protección cuando son utilizados con fines terroristas. Dio también su visto bueno a la venta de armas a Israel que ascendieron a los 485 millones de euros entre octubre de 2023 y mayo de 2025. Alemania se ha convertido en el segundo mayor proveedor de armas a Israel después de EEUU. Al mismo tiempo, algunos de sus estratégicos sistemas de armas y de ciberdefensa son de producción israelí.

Las obvias contradicciones a nivel internacional tienen sus raíces en la política doméstica. El denominador común de todos los partidos con representación en el Bundestag es que abogan por la “solución de los dos estados” para terminar el conflicto en Oriente Próximo. Para ello se niegan a reconocer al Estado palestino antes de que lo haga Israel. Sí lo haría el 41% de los alemanes encuestados por el portal YouGov en septiembre.

La posición unilateral de Merz en favor de Israel refleja la posición de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) que él preside. En su reciente programa electoral, el partido no mencionaba Gaza.

Su socio minoritario en el Gobierno, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), los Verdes y el partido Die Linke (La Izquierda) al menos hablan de permitir crear un Estado palestino «soberano y viable». Los tres partidos consideran una vulneración del Derecho Internacional la anexión y el desalojo de territorios palestinos por parte de Israel y de sus colonos. Por eso, Merz dijo en Tel Aviv: «El Gobierno federal insta al Gobierno israelí a que no dé más pasos hacia la anexión de Cisjordania», pero sin advertir de sanción alguna.

LA AMBIGÜEDAD DE AFD

La neofascista Alternativa para Alemania (AfD) se muestra ambigua hacia el Estado judío. Su doble posición se debe a por los menos dos tendencias en su seno. «La AfD es la única protectora del pueblo judío aquí en Alemania», dijo, por un lado, su copresidenta Alice Weidel en su entrevista en directo con el dueño de X, Elon Musk. Su cojefe Tino Chrupalla, por el otro, declaró que considera «injustas» las acciones de Israel en Gaza y que ve la situación como un crimen contra la población civil. A raíz de ello, el representante de «los judíos en la AfD», Marcel Goldhammer, dejó el partido.

La línea a seguir divide a la formación ultra. En su seno queda una base nazi que a puerta cerrada sigue con el antisemitismo hitleriano y que no comparte la denominada “línea sionista” de una parte de su grupo parlamentario en el Bundestag. En relación con la guerra de Israel contra Irán, la AfD opinó que «el pasado ha demostrado que la desestabilización de Oriente Próximo no beneficia a los intereses alemanes, ya que puede provocar grandes movimientos migratorios hacia Europa».

En marzo, la AfD no acudió a la “Conferencia Internacional contra el Antisemitismo” al que había sido invitado por el ministro de la Diáspora israelí, Amichai Chikli, ante todo porque no forma parte del ultraderechista grupo Patriotas de Europa del Parlamento Europeo. Este último ha concedido el estatus de observador al partido Likud de Netanyahu. Por eso, el primer ministro intervino en el evento.

Preocupado por perder terreno a los ultras también en este campo político, la Fundación Konrad Adenauer (KAS), cercana a la CDU, advierte en un estudio: «La ‘solidaridad con Israel’ de la AfD es sobre todo de naturaleza instrumental. Sirve, en particular, para legitimar la hostilidad hacia los musulmanes, atacar a los oponentes políticos y distraer la atención de las posiciones de extrema derecha, revisionistas y hostiles a la religión». Tal vez por eso, y para ofrecerse como alternativa, Merz visitó recientemente a Netanyahu.

Otro denominador común de los mencionados partidos es que ignoran la sentencia de la CPI según la cual Israel está cometiendo el crimen de apartheid en relación con los palestinos. Lo mismo ocurre con los crímenes de guerra y de lesa humanidad por los cuales se busca a Netanyahu y a su exministro de Defensa Yoav Galant.

Tanto la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, como también Amnistía Internacional y Human Rights Watch, hablan de un genocidio cometido por Israel en Gaza. El 60% de los alemanes, según el sondeo de YouGov, lo ven igual. Pero llamar a esta matanza por este nombre puede considerarse en Alemania una «crítica» a Israel que, según una resolución del Bundestag, sería «antisemita». En 2024, el Parlamento alemán aprobó la muy discutida definición de antisemitismo formulada por la International Holocaust Rememberance Alliance (IHRA), con los votos del SPD, Verdes, Partido Liberaldemocrático (FDP), CDU y AfD; Die Linke se abstuvo y solo su escisión, la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), votó en contra.

La IHRA define el antisemitismo como «una determinada percepción de los judíos que puede manifestarse en forma de odio hacia ellos». Con ello el Bundestag ha creado un amplio limbo jurídico, empezando con que no especifica lo que es antisemitismo, ya que la «percepción de judíos» y en lo que «puede» manifestarse (o no) no sirven de una sólida base legal.

Además, la resolución del Parlamento no tiene el valor de una ley, pero sí afecta a los ciudadanos en sus derechos fundamentales como la libertad de expresión, de la Ciencia y la del arte, entre otras. Algunos länder alemanes exigen a extranjeros de origen árabe a que reconozcan el “derecho a existir” de Israel antes de darles el estatus de refugiados. La práctica vulnera la Convención de Refugiados de Ginebra. Esta y otras vulneraciones legales las ha resumido un grupo de expertos legales en su blog “Verfassungsblog”, que trata temas constitucionales.

Dado que el Linke se muestra por un lado compatible con los demás partidos del Bundestag, salvo la AfD, en la defensa de Israel, pero por otra también con Palestina, sobre todo en algunos barrios de Berlín, no hay partido que lleve esas contradicciones ante la Justicia. La BSW, la que más ha alzado la voz contra el Gobierno israelí, ha de recurrir a la Corte Constitucional para que decrete el recuento de los votos que le ha negado el Bundestag. El resultado oficial le sitúa fuera del hemiciclo, pero los errores detectados le dan el 5% con los correspondientes escaños. Mientras tanto, los demás partido se atrincheran en su burbuja proisraelí.