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RONDALLAS

Música para curar el duelo y unir a un pueblo


Existen títulos que siempre encuentran resonancia entre un público amplio. “Intocable” (2011), por ejemplo es un filme que supo pulsar las teclas adecuadas para conectar con el mayor número de espectadores posible. Otros ejemplos de esta capacidad de seducción masiva son “Campeones”, de Fesser o ‘‘Por todo lo alto” (2024). Sánchez Arévalo es un director que se maneja con soltura en este terreno, y con “Rondallas” firma una de esas obras populares destinadas a satisfacer a mucha gente.

En esta ocasión npropone una comedia dramática coral que parte de un concepto aparentemente local -la tradición musical de las rondallas o agrupaciones musicales gallegas- y logra elevarlo hasta convertirse en una reflexión de alcance universal sobre el duelo, la comunidad y la recuperación de la ilusión colectiva. La historia transcurre en un pueblo marinero de Galicia que intenta recomponerse después del trágico naufragio de un pesquero que marcó profundamente a sus habitantes. La trama se centra en la decisión de reorganizar la rondalla tradicional como motor para salir del luto. La música aparece como una forma de mantener viva la memoria y al mismo tiempo mirar hacia adelante. Sánchez Arévalo establece un diálogo entre tradición y modernidad, reivindicando lo tradicional no como nostalgia estática, sino como una fuerza viva capaz de interactuar con lo actual y lo personal.

Ahora bien, no conviene engañarse: es la historia de un duelo contada sin grandes riesgos narrativos ni formales, con un guion bastante simple y previsible. Pero, al igual que los títulos citados al inicio tiene la gran virtud de que gustará a muchísima gente.