27 ENE. 2026 DE REOJO Un caos tras otro Raimundo FITERO {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} Hay que medir tanto las palabras que se recomienda el silencio profiláctico. Lo que está sucediendo en Rodalies de Catalunya entra dentro del realismo mágico más impropio. Se mire por donde se quiera mirar, asistimos a una concatenación de incidencias que describen un caos integral. Las cercanías ferroviarias de un núcleo urbano de más de cuatro millones de habitantes son una vía de movilidad insustituible. Los daños que estos parones reiterados causan a personas, instituciones y centros de producción son indefinibles. El relato es de terror. Primero las infraestructuras viarias, luego el cambio climático que afectaba a los lindes, después de revisiones conjuntas de los trayectos entre maquinistas e instituciones, se vuelve a parar por las lluvias y ayer fue, según se filtra, un posible ataque cibernético. Imposible acumular más problemas. Pero en medio de este cuadro neurotizante de Rodalies, se anuncia que, en la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, han puesto un tramo a ochenta kilómetros hora por descubrirse una fisura, una micro ruptura en un carril en la provincia de Tarragona. Esta línea no es del noventa y dos, sino muy posterior. Así que entramos en otro caos sobre la seguridad, fiabilidad, de esos materiales por los que circulan trenes a más de doscientos kilómetros por hora. De manera se crea una sensación de inseguridad e incertidumbre. Décadas sin casi ninguna incidencia y en semana y media todo se amontona. ¿Es casualidad, coincidencia, planificación secreta, obsolescencia u otro sospechoso motivo para soliviantar a la ciudadanía? Todo es muy posible.