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El Teatro Independiente fue un movimiento


Asistí a una de las sesiones de un ciclo de conferencias o debates sobre el Teatro Independiente. Intervine por saturación, escuchaba a personas que hablaban o bien de oídas o de lecturas parciales y con muy buena voluntad confundían los términos, las circunstancias, los logros y hasta la composición de aquellos grupos que se llamaron independientes.Se intentaba en alguna ocasión hacer llegar ese movimiento hasta nuestros días, y en vez de hablar del Teatro Independiente, hablaban de la supuesta independencia actual en las producciones teatrales no oficiales. Aquello fue, existió, en muchos niveles, pero fue desapareciendo conforme se creaban mecanismos democráticos de ayuda a la Cultura. Es más, muchas de las figuras de los grupos punteros del TI fueron asumiendo responsabilidades en las nuevas instituciones que se crearon.Intentar usar esta terminología en estos tiempos es una apropiación política indebida. No podíamos solicitar subvenciones ni ayudas, porque no existían. Se sobrevivía porque no éramos profesionales, aunque tuviéramos formación teatral, y por un soporte social debido al tipo de obras que representábamos y en qué circuitos alternativos muy politizados lo hacíamos, con precios populares. Nada existe ya. No éramos mejores, fuimos necesarios.