29 ENE. 2026 JOPUNTUA Cómo está el servicio Itziar ZIGA Escritora y feminista {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} Yo debía tener 19, no más, y durante varias noches sustituí a mi amatxo en un trabajo que iba a durarle diez años. Diez años en los que ella no dormiría en su cama, porque se trataba de atender a una pareja anciana desde la cena hasta el desayuno. Ya la primera noche, el carcamal intentó agarrarme el muslo en el sofá, me pidió que me recogiera la melena para estar más guapa para él y despreció a su mujer, que estaba presente, una viejita ida y encantadora. También me dio lecciones de Historia, inolvidable su «España era grande, teníamos Cuba y Lachinamérica». Un gusto poder desmontarle a un viejo facha la fantasía de que China llegó a ser jamás colonia española, atisbar cierta humillación en sus ojos. Si para que una chica entre a trabajar dentro de la casa de otro carcamal español, este además ultrarrico y poderoso, lo único que van a mirar son sus fotos de cara y cuerpo, ¿a quién le sorprenden los horrores denunciados por dos de ellas? La explotación laboral y el acoso sexual que sufren sistémicamente las empleadas domésticas en cualquier parte del mundo, también aquí, es tan negada como innegable. La chacha embarazada a la fuerza por el señor forma parte del imaginario popular, pero acabar con esa violencia no es prioridad política, ni sindical, ni siquiera feminista, porque el trabajo doméstico y las mujeres que lo ejercen está absolutamente degradado. Mujeres empobrecidas y hoy, además, migrantes. No conozco otra lucha sindical en que los trabajadores se hayan cubierto la cara en sus propias manifestaciones para no ser reconocidos y castigados: así empezaron alzándose las putas y las criadas. El trabajo sexual es alegal y el trabajo doméstico se rige por un régimen diferente e inferior al que agrupa todos los demás oficios. Putas, criadas y kellys están juntas. Del insigne carcamal español denunciado repiten que es un caballero: nunca he oído nombrar a un albañil de tal manera. Y un conquistador de mujeres. Las mujeres somos putas y víctimas; ellos, conquistadores e inocentes. El trabajo sexual es alegal y el trabajo doméstico se rige por un régimen diferente e inferior al que agrupa todos los demás oficios. Putas, criadas y kellys están juntas