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DE REOJO

Cosas veredes


Todo lo que sucede es necesario. Se pueden poner interrogantes si se desea entrar en dudas razonables, pero al ver cada día amanecer en diferentes latitudes, el ruido de la información, con el eco de la desinformación mezclado con espasmódicos sonidos de flatulencias reaccionarias con sordina que aventuran una aproximación a una diarrea autoritaria, converge en una incredulidad que, en ocasiones, escapa a la duda activa imprescindible para entender algo del mundo actual.

Si ponemos en el mismo bocadillo a Gaza y la noticia de que han muerto veintinueve gazatíes, entre ellos seis niños, en pleno, imposible de confirmar, alto el fuego y las declaraciones de la embajadora israelí diciendo que eso no es un genocidio, el empacho puede ser morrocotudo. Ni siquiera el magnífico concierto en Barcelona de apoyo a Palestina ayuda a la digestión de esta salvajada consentida, avalada y parece ser que hasta alabada.

En otro entremés te ponen la aparente postura de retroceso o de alivio audiovisual de Trump en el apoyo a los agentes de la ICE y sus desmanes fascistoides, y debes echarle mucho aliño para tragarlo, porque en cuanto pase el presupuesto extendido en el Congreso volverán a su labor criminal. Pero es que en otra parte del plato aparece que, en Venezuela, la presidenta encargada anuncia una amnistía general para todos los presos políticos. La pregunta trascendental es si estamos ante cosas veredes o alucinaciones cuaresmales. Porque tantos virajes en nuestra conservadora abstinencia radical nos pueden llevar a una explosión de medida desconocida al grito de aski da.