05 FEB. 2026 JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO MILANO-CORTNA 2026 «Bodas de plata» de unos Juegos que sueñan un «deporte libre de política» Pese a las palabras de la presidenta del COI, Kirsty Coventry, que Milán acoja unos Juegos Olímpicos de Invierno o la presencia de las temidas ICE, aunque las autoridades italianas digan que solo se dediquen al «análisis», desmiente el carácter supuestamente «neutral» de un evento deportivo distribuido en una superficie de 22.000 metros cuadrados, por tercera vez en Italia. (Gara) Arnaitz GORRITI {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} La llama olímpica cumple sus últimos kilómetros camino de San Siro, para que a partir de mañana viernes hasta el día 22 queden inaugurados los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina, nada menos que las «bodas de plata» de un evento que vio la luz allá por 1924 en la localidad francesa de Chamonix. En el programa de los Juegos de Londres 1908 figuraba el patinaje artístico; también en Amberes 1920, en los que también hubo hockey sobre hielo. Pero los primeros Juegos de Invierno tal como se conciben ahora no se celebraron hasta 1924, aunque fueron concebidos inicialmente como la Semana Internacional del Deporte (invernal). El primer campeón olímpico de invierno fue el estadounidense Charles Jewtrew -en los 500 metros de patinaje- y el primer medallero lo encabezó Noruega, que repetiría en 1928, en St. Moritz (Suiza). En unos Juegos en los que la noruega Sonja Henie brilló al ganar, con 15 años, el patinaje artístico; y en los que el finlandés Arnold Clas Thunberg, que había ganado seis medallas cuatro años antes en patinaje de velocidad, capturó dos nuevos títulos olímpicos. UNA HISTORIA POR CONTAR La historia de Milán-Cortina d’Ampezzo, los Juegos que ocuparán el mayor territorio de toda la historia olímpica, distribuido en siete sedes -Milán, Cortina d’Ampezzo, Bormio, Anterselva, Livigno, Tesero/Predazzo y Verona- en una superficie de 22.000 kilómetros cuadrados, está aún por redactar. Pero lo cierto es que llega con cinco deportistas vascos y un mundo inmerso en plena etapa de convulsión: se mantiene la exclusión de los atletas rusos y bielorrusos, competirán sin bandera y bajo las siglas AIN (Atleta Individual Neutral), tal y como sucedió en París 2024, mientras que Israel podrá participar con total libertad, ya que, según el suizo Christophe Dubi, director ejecutivo de los Juegos, Israel no será excluido porque «respeta la Carta Olímpica», lo cual ya es una elección política. Como lo es la presencia de efectivos del temible Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) estadounidense, por más que el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, haya asegurado que se limitarán a «tareas de análisis» y no «operativos» en el terreno. Por eso, el COI vuelve a apelar al «deporte como territorio neutral» libre de atisbos políticos. La presidenta Kirsty Coventry insta a mantener el deporte como «un terreno neutral» y como un «lugar en el que los atletas puedan competir libremente, sin verse frenados por la política». «Entendemos la política y no operamos en el vacío. Pero nuestro juego es el deporte, un lugar donde los atletas puedan competir sin verse frenados por la política», declaró en su intervención en la 145ª sesión del COI. Un discurso en la línea de Sergio Mattarella, presidente de la República de Italia, y el papa León XIV. LA RODILLA DE VONN Los Juegos de Milano-Cortina serán los cuartos que se disputarán en Italia y los terceros de las veinticinco ediciones de una cita invernal. Antes de los Juegos de Verano de Roma 1960, Cortina d’Ampezzo se convirtió en 1956 en la primera localidad italiana en organizar unos Juegos. Turín, en 2006, sería la última vez hasta ahora. Esos últimos Juegos fueron los segundos de Lindsey Vonn, que, con 41 años y una rodilla (la izquierda) de titanio, tras su regreso después de cinco de retirada, apuntará al oro en el descenso de esquí alpino, si logra recuperarse de la grave lesión que arrastra ahora en la otra rodilla, una rotura del ligamento cruzado anterior. «Debo esperar a los entrenamientos de descenso. Mientras la rodilla siga estable, debería estar ‘ok’ todo. Mi sueño olímpico no ha terminado», alega la protagonista de esta osadía, o inconsciencia. En estos juegos de 2026, un total de 1.700 deportistas de 93 países le tomarán el relevo a los Juegos de Beijing 2022, con la Ceremonia de Inauguración en San Siro y la Clausura en Verona. En un mundo resbaladizo y en el polo opuesto de la neutralidad, al final vencerá quien guarde el equilibrio. SIETE SEDES Cada sede tendrá su propia Villa Olímpica: hoteles de estilo olímpico en Anterselva, un cuartel militar renovado en Predazzo, un conjunto temporal de casas móviles en Cortina y seis edificios nuevos en Milán para 1.700 atletas, luego útiles como residencias de estudiantes.