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EDITORIALA

La cárcel es difícilmente compatible con la salud


Un preso de 35 años falleció en su celda de la cárcel de Zaballa el pasado jueves, según denunció ayer Salhaketa, que añadió que deja viuda y cuatro hijos. Según la nota con la que la asociación dio a conocer el caso -confirmado posteriormente a GARA por Lakua-, murió tras haber solicitado atención sanitaria «dos o tres horas» antes a través del interfono, pese a lo cual no fue atendido en el momento, sino que se le transmitió que esperase a la apertura de las celdas. Este extremo es determinante y debe ser aclarado por el Departamento de Justicia. La descripción de «muerte por causas naturales» difícilmente se ajusta a un caso en el que puede haber habido una demanda de socorro sin atender.

En cualquier caso, por mucho que las fatalidades existan dentro y fuera de las cárceles, la salud de los reclusos es responsabilidad de la autoridad penitenciaria. Toda muerte entre rejas es, en mayor o menor grado, el fracaso de un sistema punitivo de difícil encaje con la promoción de la salud, por mucho que haya diferencias abismales entre modelos penitenciarios. En este sentido, conviene poner en contexto las cifras. Desde que el Gobierno de Gasteiz asumió la competencia de las prisiones en 2021, han fallecido diez personas en la prisión alavesa. Son demasiadas, evidentemente, pero no hay que perder de vista que solo en 2020 fueron seis, y el año anterior, cinco. Siempre en términos relativos y estadísticos, la situación ha mejorado bajo la administración de Lakua.

Eso no quita para que las condiciones de la población reclusa y su acceso a la salud deban ser notablemente mejoradas. En la nota con la que dio a conocer el deceso, Salhaketa denuncia una atención sanitaria «deficitaria», especialmente en casos de patología dual, sufrimiento psíquico, consumos problemáticos o enfermedades crónicas. Son situaciones en las que la cárcel no puede sino empeorar el estado de salud de la persona presa, lo cual debería ser tenido en cuenta. Mientras, Lakua debe aclarar lo ocurrido con este recluso, detectar todos los posibles fallos y poner los medios para minimizar la posibilidad de que algo así pueda volver a ocurrir.