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CRISIS DE LAS VACUNAS CADUCADAS

Ordenaron parar citas con casos de Iztieta y hubo peticiones de silencio

El 15 de enero se detectó la vacunación con hexavalentes caducadas y para el 16 al mediodía el laboratorio MSD dio instrucciones de qué hacer en cada uno de los casos. El 19 y 20 de enero se contactó con las familias y se citó para la revacunación a al menos un par de casos. Pero el 21 llegó la bronca y la orden de paralizarlo todo. A algún profesional se le pidió que guardara silencio.

La directora de Osakidetza, Lore Bilbao, y el consejero de Salud, Alberto Martínez, el 29 de enero. (Mikel MARTÍNEZ DE TRESPUENTES | FOKU)

Entre las fuentes consultadas, y también se ha dicho en público, hay una impresión fundada de que desde la cúpula del Departamento de Salud y de Osakidetza se trató de que la crisis por la administración de dosis de vacuna hexavalente caducadas pasara lo más desapercibida posible.

Según un documento de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica de la Subdirección de Salud Pública de Gipuzkoa, el 15 de enero «una enfermera del Centro de Salud de Iztieta (Errenteria) informa a la Unidad de Vigilancia Epidemiológica (UVE) de Gipuzkoa de la detección de la administración de vacuna Vaxelis® caducada a menores en su centro». Revisando las agendas se ve que pueden ser unos 33.

Ese mismo día, desde esa UVE de Gipuzkoa se da aviso a Lakua y se inicia contacto con el laboratorio MSD para la valoración de la situación y la definición de las actuaciones a seguir. El laboratorio solicita, para cada menor, los siguientes datos de sexo, fecha de nacimiento y fecha de administración de la vacuna.

Al día siguiente, el viernes 16, al «mediodía», según precisa el documento, el laboratorio MSD informa a la UVE de Gipuzkoa y a Lakua de la valoración individualizada de cada menor, concluyendo que, «algunas de las dosis administradas pueden considerarse válidas». En otros casos, se con- sidera necesario repetir la vacunación. Esta información se adelanta a las responsables de Enfermería y al servicio de Farmacia implicado.

Pasado el fin de semana, «a primera hora» del lunes 19 de enero «se comunica vía correo electrónico cómo proceder en cada caso concreto a la enfermera del Centro de Salud de Iztieta, su responsable directa, la directora de Enfermería de la OSI Donostialdea y el servicio de Farmacia correspondiente».

Esa misma mañana se informa a la UVE de Gipuzkoa de que se podía haber suministrado dosis de esa misma vacuna en otros centros y se inicia una búsqueda para su localización.

CITACIONES Y PARADA

Según fuentes conocedoras de lo ocurrido, durante ese lunes 19 y el martes 20, de acuerdo con lo precisado por el laboratorio, se comienza a contactar con las familias de aquellos niños y niñas afectados e incluso hay ya fijadas dos citas para la revacunación.

Sin embargo, el 21 de enero llegan órdenes de pararlo todo y, además, con cierto tono de bronca.

Por lo conocido por este medio, también hay profesionales afectados a los que se les dijo que guardaran silencio sobre el tema, hasta que hubiera una decisión definitiva.

Esta decisión no llegó hasta el 29 de enero -después de que el 27 EH Bildu registrara una pregunta en el Parlamento- pero finalmente fue coincidente con la que el 16 de enero ya había adelantado el laboratorio MSD después de las primeras consultadas con datos concretos realizadas desde la Subdirección de Salud Pública y adiciones de Gipuzkoa.

UN LOTE MAYOR DEL NECESARIO

En cuanto a cómo pudo darse este grave problema, por lo que ha sabido este diario, al menos en el caso del centro de Iztieta se recibieron más dosis de vacunas que las pedidas, en las que se mezclaron unos con fechas de caducidad muy corta, junto a otras más largas.

A esto se le pudieron sumar otras causas, como unas obras en el centro de salud.

Sin embargo, esto último no explicaría que el suministro de dosis caducadas se haya producido también en otros centros. Cabe esperar que el consejero aporte más datos en la comparecencia del lunes.