25 FEB. 2026 EDITORIALA Una nueva víctima policial y muchas preguntas {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} Una trifulca enfrentó la madrugada del sábado al domingo en Sestao a varios ertzainas de paisano con tres personas, dos de las cuales acabaron en el hospital. Una de ellas, un joven de 22 años, quedó ingresado a la espera de ser intervenido quirúrgicamente en un testículo. La otra persona atendida, una mujer de 55 años, ha presentado una denuncia, tras lo cual la Jefatura de Asuntos Internos ha iniciado una investigación, igual que la Comisión de Control y Transparencia. El consejero Bingen Zupiria ha solicitado comparecer en comisión. A la espera de las explicaciones que pueda dar Zupiria, y del margen de maniobra que dejen a una cuestionada Comisión de Control y Transparencia -de Asuntos Internos poco se espera a estas alturas-, la escueta información proporcionada ayer por el Departamento da para sacar algunas conclusiones y, sobre todo, plantear preguntas urgentes. Los agentes de la Ertzaintza estaban de servicio, pero iban de paisano, en un coche sin distintivos. La nota de prensa señala que se pararon porque varias personas «les increparon y golpearon el vehículo», tras lo cual, se apearon «mostrando sus bastones extensibles y se enfrentaron a las personas que habían golpeado el vehículo policial». Dudar de la versión policial siempre es un ejercicio saludable, pero es que en esta ocasión ni siquiera señalan que mediara agresión alguna, más allá de los golpes en el vehículo. ¿Una patrulla de paisano está para contestar provocaciones de madrugada? ¿Hicieron de ese punto de Sestao un lugar más seguro? El balance de dos hospitalizados frente a dos agentes visitando a la mutua provoca más dudas. ¿Cuántos agentes intervinieron en la trifulca y la posterior detención? ¿Cómo utilizaron la porra extensible para que una persona acabase gravemente herida en un testículo? El suma y sigue en la cuenta de víctimas de la Ertzaintza es incompatible con el proceder esperable de una Policía de confianza y proximidad. En el pasado era con balas de goma, ahora con proyectiles de foam y porras extensibles. El problema no es tanto el arma como la cultura policial dominante en el cuerpo y la falta de voluntad y capacidad para hacerle frente.