16 MAR. 2026 AZKEN PUNTUA Reflexión Iñaki LEKUONA Periodista {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} En vísperas de la primera vuelta de las municipales, un Emmanuel Macron de campaña electoral se ha hecho hueco en la prensa internacional anunciando e inmediatamente renunciando a su perturbadora idea de enviar buques de guerra al estrecho de Ormuz con el objetivo de asegurar el paso de petroleros. En otro intento de hacerse ver, este pasado sábado, en plena jornada de reflexión, llamó solemnemente a Israel para establecer «negociaciones directas» con el gobierno libanés, proponiendo a París como sede de las conversaciones y reclamando a Hezbollah que detenga de manera inminente su «huida hacia adelante», cuando la única fuga es el éxodo de la población civil bombardeada impunemente por Tel Aviv no sólo en el Líbano sino también en Irán, con la complicidad de un Trump que anunció el levantamiento del bloqueo al petróleo ruso poco después de que el propio Macron advirtiera teatralmente a Putin que la interrupción del tráfico marítimo el Golfo Pérsico como consecuencia del ataque a Irán no conllevaría el levantamiento de las sanciones contra Rusia. Ese mismo sábado, la prensa local aseguraba que el presidente francés ya estaba en Le Touquet, estación balnearia en la que posee una segunda residencia y a donde habría regresado para reflexionar, no tanto sobre el sentido de su voto, sino sobre su sentido del ridículo a prueba de bombas.