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Internacionalización de ida y vuelta


Parece que se agotaron los programas que desde diversas instituciones culturales se dedicaron a la internacionalización de sus artistas. Fueron unos años donde se invirtió tiempo y dinero en ello y, al final, si hacemos un recuento amigable, resultó que, como siempre, salieron al extranjero aquellos grupos, compañías, intérpretes o artistas que tenían una personalidad propia y podían aportar algo diferente al panorama artístico de otros países. Lo de siempre, pero eso sí, con apoyo a viajes se abren los festivales internacionales. En dFeria convivimos con un buen número de programadores de diversos países europeos, americanos y asiáticos que daban un magnífico colorido a las plateas de los teatros donostiarras. Unos acompañaban al país invitado, Dinamarca, otros formaban parte de unas negociaciones para el año próximo, los otros tenían a su cargo festivales de diferente entidad, pero con capacidad para la contratación. Dicho en términos comerciales, es un equilibrio entre importación y exportación. Lo ofrecido en la programación de este año, ¿puede interesar a los programadores internacionales? En Europa el nivel está algo más elevado que lo presenciado en esta ocasión. Iberoamérica está ahora muy fastidiada. Algunas obras tendrán una muy buena distribución española.