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FÚTBOL

El presidente de la RFEF minimiza el «mitin» ultra en Cornellà

Cánticos de «Musulmán el que no bote», pitos al himno de Egipto, insultos a Sánchez... Un «mitin» ultra jaleado y minimizado por el presidente Louzán.

Grada de Cornellà que profirió cánticos racistas. (Lluis GENÉ | AFP)

El partido amistoso entre las selecciones de España y Egipto, disputado el martes en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat (Barcelona) ante 35.895 espectadores, fue convertido por miles de ellos en todo un mitin de ultraderecha, con cánticos racistas contra el equipo rival e insultos de «hijo de puta» al presidente español. Todo ello jaleado posteriormente en redes sociales, donde la ultraderecha española se movilisó para disculpar lo ocurrido o justificarlo directamente o situarlo como el inicio de una revuelta ciudadana contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

La parafernalia tuvo tres momentos destacados. Por un lado, desde una zona del fondo de Cornellà donde habitualmente se sitúa la denominada “Curva” del Espanyol, grupo de animación de extrema derecha y de corte españolista, se entonó en reiteradas ocasiones, a partir del minuto 20, el cántico “Musulmán el que no bote”. Primero generó risas en otras partes del estadio, aunque cuando se fue repitiendo, sí fue contestado con silbidos.

Además, durante los prolegómenos del encuentro, parte del público silbó el himno de Egipto. Y también se escucharon con claridad gritos de “Pedro Sánchez, hijo de puta”, ya habituales en eventos de ultraderecha hace más de un año y a los que hacen coro político dirigentes como Isabel Díaz Ayuso (PP) con ‘sucedáneos’ como «me gusta la fruta».

ECO INTERNACIONAL

Se apunta a la posibilidad de sanciones contra la Federación Española, cuyo presidente, Rafael Louzán, quitó hierro además al escándalo. Calificó los cánticos contra los musulmanes de «situaciones puntuales y aisladas» y puso por encima de ello que «ha sido una fiesta del fútbol con las gradas llenas y un extraordinario ambiente de cordialidad». Dejó caer también, no obstante, que «he pedido disculpas» a su homólogo de la federación egipcia.

La prensa española se mostró en general algo abochornada. En el caso de los medios madrileños, sin embargo, la noticia no tuvo la dimensión que se dio antes a otros episodios que sí fueron más puntuales y aislados contra el futbolista del Real Madrid Vinicius. Llama la atención igualmente que el partido no se detuviera aplicando los protocolos en vigor, como sí ha ocurrido en otros casos relacionados con el mismo jugador, desde València a Lisboa. De ello se hizo eco el conseller de Deportes de la Generalitat, Berni Álvarez: «En la media parte, hablamos con dirigentes de la Federación Catalana y también de la Española, diciendo que debían actuar ya, que los protocolos debían actuar, si no nosotros marcharíamos del estadio», señaló en una entrevista en 3CatInfo. El partido siguió como si nada.

ANTECEDENTES

Uno de los aspectos que más estupor ha generado es que la algarada ultra se haya desplegado precisamente en Catalunya, donde la selección estatal juega pocas veces (la última fue hace cuatro años y la anterior allá por 2004, antes del ‘procés’).

Lo cierto es que esa parte de la afición del Espanyol tiene un amplio catálogo de antecedentes racistas. Dos jugadores del Athletic lo han sufrido en los últimos años. Primero fue Iñaki Williams el insultado en esa curva en un partido en 2020, un caso que se judicializó y acabó con un año de cárcel a un hincha. En 2025 fue Maroan Sannadi el que recibió gritos de «puto moro».

Los insultos dirigidos en Cornellà salpicaron esta vez, aunque no hubiera mención expresa, a la estrella de la selección estatal, Lamine Yamal, que es musulmán y acaba de cumplir el Ramadán. También es catalán. En su perfil de Instagram señaló que «usar la religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas».