GARA Euskal Herriko egunkaria

Agur, Ramón


No sé cómo escribir esta despedida. Son demasiadas despedidas, algunas esperadas, otras no tanto. La sensación que me atraviesa es que una generación de personas que han sido un referente en lo personal y en lo político se va, se está marchando, ellas y su sabiduría acumulada. Una sabiduría vital que fue apaleada por una dictadura; algunas la sufrieron en la cárcel, otras en los centros educativos, en las calles, en los hogares. Una sabiduría que les llegó de la torpeza, del ensayo y error, de la rebeldía que propició que ahora disfrutemos de algunos derechos que parecen llovidos del cielo y que pensamos, inocentemente, que jamás podrán arrebatárnoslos. Añoro los tiempos en los que creíamos que todo era posible, en los que la utopía formaba parte del día a día; esa misma sensación nos hacía equivocarnos y fracasar.

Dice una amiga que “fracasando, mejor”, sí, pero no siempre. Ramón Zallo, nuestro compañero de la universidad, fue el apoyo de todas las causas que necesitaron un tirón cuando parecían destinadas al fracaso; nos regaló su compañía, su visión analítica de las cosas, su franqueza y su mirada entre tierna y astuta.

Su rebeldía ha dejado un legado que debemos proteger, pero su mayor aportación ha sido el espíritu libre que le llevaba a defender su visión de un mundo más justo. Su fuerza ha sido y es inspiradora y lo seguirá siendo entre los que lo quieren y las que pudimos pasar algún rato a su lado. Agur eta ohore, Ramón.