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JOPUNTUA

Nosotros o el caos


Debemos felicitarnos: hemos despertado vivos un día más. El miércoles se acababa el plazo impuesto por Trump para que se acataran sus deseos, que son órdenes, o que cumpliera la amenaza contenida en su enésimo ultimátum, de arrasar a todo un pueblo de cultura milenaria desatando el infierno contra ellos. Los únicos responsables de la masacre iban a ser las víctimas de este, y el bocazas amenazador quedaba exento de toda culpa, al margen de responsabilidades, como si el hecho de ordenarla, de apretar el botón rojo que desata el terror fuera impune. De momento, nueva prórroga del final e inicio de lo que es más una derrota que su pretendida victoria. Da toda la impresión de que no sabe cómo salir del avispero en que se ha metido, pero pese a su arrogante pose habitual accede a negociar lo que hasta ahora era innegociable. Dice que vamos a ganar mucho dinero, refiriéndose, sin duda, a él mismo y a su cuadrilla de testaferros que se forran con información privilegiada cada vez que les filtra sus próximas declaraciones que hacen subir o bajar el precio del petróleo. Es el caos.

Se atribuye a De Gaulle aquella frase de «nosotros o el caos», que se refiere a la táctica de dimitir, convocar elecciones, y salir ganador y reforzado con ese amenazante argumento. Ahora, muchos años después, le han surgido émulos en Euskal Herria, en concreto en el PNV. En la celebración de su Aberri Eguna, el lehendakari Pradales y Aitor Esteban pusieron en marcha la campaña electoral con ese argumento. O se les vota a ellos para seguir construyendo país como la inacabable Y vasca, la ETB recientemente mutilada, las vacunas caducadas, y demás logros de su eficaz gestión o, si se vota a sus oponentes se elige la destrucción de lo construido por ellos durante tantos años. Temen, con razón, perder su hegemonía electoral, pero no es muy audaz plantear el debate en esos términos. Si creen que la gente votará a otros es porque los ciudadanos no están contentos con su forma de gobernar. El argumento de virgencita que me quede como estoy, solo promete más de lo mismo.