GARA Euskal Herriko egunkaria
AZKEN PUNTUA

Madre


La madre de Emmanuel Macron está, al parecer, muy indignada. Asegura la prensa rosa que la señora Noguès se siente muy afectada por los comentarios poco amables publicados sobre su hijo en las redes sociales. No es para menos, porque si a la responsabilidad de ser jefe de Estado se le suma una actitud de adolescente recurrente y de actor de serie B, la vergüenza ajena está más que asegurada por mucho que su vástago sea el mero jefe de Estado. Menos mal que la matriarca de la saga Sarkozy ya no reside entre nosotros, porque la deriva de su pequeño Nicolas, que se ha precipitado desde lo más alto del Elíseo hasta el duro pavés de los juzgados, la hubiera fulminado de inmediato. Seguro que en Cannes se están peleando ahora mismo por los derechos de la vida del que fuera delfín traicionero de Chirac, amiguete traicionero de Gadafi y traicionero a secas de la República, que ha terminado perdiendo la batalla de la opinión pública. Pero que el espíritu marital guarde esperanza, porque en el caso de que Sarkozy acabe condenado en firme, siempre queda el artículo 17 de la Constitución que él mismo quiso derogar y según el cual el presidente de la República, ahora el bueno de Emmanuel, tiene derecho a conceder la gracia presidencial a título individual. Al final, a esta gente todo les va de madre. Y sí, indigna.