27 JUL. 2026 TOUR 2026 Mathieu Van der Poel y Tadej Pogacar honran el Tour en el cierre de París El neerlandés y el esloveno ofrecieron un espectáculo brillante para cerrar la edición de la carrera francesa, en la que Pogacar logra igualar los cinco triunfos de Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain. La subida a Montmartre vuelve a dejar una etapa inolvidable y se convierte ya en un imprescindible de la prueba. Espectacular ambiente en la subida a Montmartre. Pogacar celebra su quinto Tour con su equipo. Philipsen celebra la victoria de su compañero Van der Poel. (Xavier GALIANA - Loic VENANCE - Jasper JACOBS | AFP) Xabier RODRÍGUEZ {{^data.noClicksRemaining}} Para leer este artículo regístrate gratis o suscríbete ¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión REGÍSTRARME PARA LEER {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Se te han agotado los clicks Suscríbete {{/data.noClicksRemaining}} El sábado, después de completar los 170 kilómetros de la etapa y tras haber ascendido tres puertos fuera de categoría y uno de Primera, los ciclistas llegaron a la meta en la cima de Alpe d’Huez. Atendieron a los medios, se ducharon y fueron trasladados en autobús hasta Grenoble. Allí entraron en un tren de alta velocidad para recorrer los casi 600 kilómetros que les separaban de París. Llegaron por la noche y fueron trasladados a sus hoteles. La salida de la etapa del día siguiente estaba prevista en Thoiry, a 50 kilómetros de la capital, pero los incendios que afectan al país habían obligado a reducir el personal de seguridad que acompaña habitualmente a la carrera y enviarlo a las zonas más afectadas. Sin la participación de estos cuerpos que el Estado francés aporta para el buen desarrollo de la prueba, la organización decidió la víspera retrasar el inicio de la etapa y comenzar directamente en los Campos Elíseos. COMPROMISOS COMERCIALES Pero los compromisos comerciales obligaban a que la presentación de los equipos se realizara en el lugar establedido. Al fin y al cabo, las ciudades pagan mucho dinero para acoger la salida de la carrera. De este modo, los 158 ciclistas que seguían en competición estaban al mediodía en Thoiry, preparados para la presentación de los equipos. Subieron al estrado en bicicleta, realizaron el control de firmas y saludaron al público presente. Después volvieron a dejar sus bicis y fueron trasladados en autobús hasta el centro de París. Entonces sí, cuando pasaban casi veinticuatro horas desde su llegada la víspera al Alpe d’Huez, volvían a subir a sus bicicletas y se daba la salida oficial a la última etapa del Tour 2026. MONTMARTRE, UNA VEZ MÁS Desde 1975, los Campos Elíseos se habían convertido en la imagen de la llegada a París, pero el espectáculo ofrecido por Pogacar y Van Aert el año pasado le dieron un protagonismo a la subida a Montmartre que aumentó la expectación para este año. Para que no hubiera riesgo, la organización volvió a tomar la decisión de coger los tiempo para la general a 40 kilómetros de meta, coincidiendo con la primera subida a la colina. La etapa empezó con la sesión de fotos protocolaria de los protagonistas de este Tour, mientras el pelotón rodaba pacientemente a sus espaldas. Cumplido el trámite, subió la velocidad de la carrera y empezaron las hostilidades. El primero en buscar la fuga fue Baptiste Veistroffer, un desconocido antes del inicio del Tour, que no ha logrado ninguna victoria de etapa pero ha estado fugado en numerosas etapas, muchas veces en solitario. Un aventurero. También Xabier Azparren lo intentó, igual que lo han hecho él, Izagirre y Aranburu en días anteriores. El del Q36.5 salió de los Campos Elíseos escapado junto a Thibault Guernalec. Llegaron juntos a Montmarte. Azparren entró en cabeza a Rue Lepic, alentando al público y lanzándose cuesta arriba. Le quedará el gustazo de coronar la primera ascensión en cabeza, con Pedersen, Van der Poel o Pogacar a su rueda. EL UAE PREPARA EL TERRENO En la segunda ascensión Tim Wellens se puso en cabeza del pelotón, y cuando un UAE hace eso ya se sabe lo que está por venir. Pogacar lanzó su ataque en pleno paso por Lepic. Con la misma violencia que acostumbra y que sólo pudo seguir Van der Poel. Evenepoel y Pedersen se les unieron en el descenso hacia los Campos Elíseos. Por detrás era el Decathlon de Seixas y Kooij el que tiraba del pelotón y lograba reunir al grupo al paso por el Arco del Triunfo. Lo que iba a ocurrir en el tercer paso era previsible. Llegaron a la base de Montmartre a un ritmo más lento que las ocasiones anteriores, como si faltara alguien en cabeza. Remco y Pogacar entraron más retrasados, sin que nadie se decidiera a arrancar. Lo hizo, cómo no, Van der Poel. Con un ritmo endiablado, poniendo toda su fuerza en cada pedalada. Sabiendo que la carrera se estaba decidiendo en esos metros. Sólo Pogacar fue capaz de seguir su rueda, neerlandés y esloveno llegaban solos al paso por el Sacré Cœur. Ambos se lanzaban cuesta abajo a una velocidad de 70 kilómetros por hora, con los rivales a cinco segundos. Cuando quedaban 9 kilómetros para la línea de meta no había opción para la duda o un pequeño respiro. DECATHLON APRIETA PARA KOOIJ Van der Poel sabía que su única posibilidad pasaba por darlo todo hasta meta. Pogacar le daba pequeños relevos, en los que se aproximaba el pelotón, con el equipo Decathlon buscando apurar las últimas opciones para Kooij. Entraron por última vez en los Campos Elíseos con el dúo de cabeza lanzado con determinación y el pelotón acercándose por detrás. Con Kooij, Pedersen, Philipsen y otros esprinters preparando sus opciones. Pogacar se dio por vencido a 350 metros de meta y con el pelotón pisándoles los talones. Van der Poel siguió adelante, sin mirar atrás y dispuesto a dejar hasta el último aliento en el intento. El del Alpecin ganó por media bicicleta de ventaja frente a un pelotón que no cesó en su caza. Y para redondear el espectáculo de su equipo, fue Philipsen quien entró en segunda posición, señalando a su compañero en un gesto de reconocimiento. Al cruzar la meta, Van der Poel se tiraba sobre las vallas buscando un poco de aire, mientras era rodeado por compañeros, rivales y fotógrafos. A su lado, Philipsen lo celebraba igual que si hubiera ganado él. No en vano, hace cuatro días Van der Poel le hizo de lanzador para que se impusiera. Si el año pasado era Van Aert quien ofrecía un espectáculo, este año Van der Poel subía la apuesta con un final que demuestra, otra vez, que los organizadores proponen un recorrido, pero son los ciclistas los que lo convierten en un espectáculo incomparable. Esta vez han sido dos colosos, con la colaboración estelar del grupo de perseguidores fundamentales para redondear otra página brillante de ciclismo. Una demostración de fuerza de voluntad, determinación y potencia, que garantizan que Montmartre volverá el año que viene al Tour. CLUB DE LOS CINCO«Esto era un sueño, ahora necesito un nuevo objetivo», señaló el insaciable Pogacar tras unirse al club de los cinco Tours ganados con Mercx, Anquetil, Hinault y el navarro Miguel Indurain. No descartó su posible participación en la Vuelta. «Ya se verá, de momento vamos a festejarlo», señaló. EN EL PODIOEvenepoel y Del Toro flanquearon a Pogacar en el podio de los tres primeros de la general. El mexicano del UAE se ha llevado además el maillot blanco del mejor joven. El ecuatoriano Carapaz ha sido el mejor escalador, con una impresionante actuación alpina, mientras que Pedersen se adjudicó el maillot verde de los puntos.