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ERAGINTZA CUMPLE 35 AÑOS
Entrevista
Ana González Pinto
Catedrática de EHU y jefa del Servicio de Psiquiatría de Txagorritxu

«La propia OMS sitúa el poder trabajar como parte de la salud mental»

Eragintza celebra este año su 35 aniversario. En ese marco, llevó a cabo una jornada en la que participó, entre otros, Ana González Pinto, catedrática de Psiquiatría de EHU y jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Txagorritxu. Destacó la importancia del acceso al empleo en el tratamiento de enfermedades mentales graves.

(GARA)

Eragintza conmemora este año su 35 aniversario, reafirmando el compromiso que ha guiado su labor desde su creación: acompañar a las personas con problemas de salud mental en sus procesos de inserción sociolaboral y defender su derecho a acceder a un empleo de calidad.

En el marco de esta efeméride, la fundación organizó un Curso de Verano que reunió a profesionales del ámbito jurídico, sanitario, académico, empresarial e institucional con un objetivo común: reflexionar sobre los retos de la inserción laboral y seguir construyendo respuestas compartidas que garanticen el acceso al empleo de las personas con problemas de salud mental.

Entre ellos se encontraba Ana González Pinto, catedrática de Psiquiatría de Euskal Herriko Unibertsitatea y jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Txagorritxu. Tras la jornada, profundizó en entrevista con GARA los temas que trataron y destacó la importancia del acceso al empleo en el tratamiento de enfermedades mentales graves.

Participó en la jornada sobre Eragintza en su 35 aniversario. ¿Que contribución de la entidad destacaría?

Cuando una fundación como esta se dedica a la inserción laboral de los pacientes, está siendo una parte fundamental, incluso, del tratamiento de las personas con enfermedad mental, no es solo lo que supone en el ámbito de la acción social.

Para nosotros, los sanitarios, un factor fundamental en una enfermedad mental es que además de que no haya síntomas, que la persona pueda funcionar bien. Por ejemplo, pongamos que una persona tiene, en un momento determinado, síntomas psicóticos, que oye luces o que tiene un delirio. Resulta absolutamente demoledor cuando ocurre, pero una vez que los síntomas remiten o incluso sin que hayan remitido, hay que volver a incorporarse a una vida normal. La Organización Mundial de la Salud considera la salud mental como el bienestar emocional suficiente para poder afrontar el estrés de la vida. Dentro de ello se encuentra la incorporación a una formación o a un trabajo. Es decir, la propia OMS sitúa el poder trabajar como parte de la salud mental.

Muchas veces hay personas que no consiguen remitir del todo los síntomas en enfermedades mentales. Sin embargo, si ve que está contribuyendo a la comunidad, si se incorpora y forma parte del grupo, y además tiene un medio de vida y un medio de subsistencia, pues evidentemente va a estar mucho mejor.

Eragintza está haciendo esa parte, ya que desde un centro de salud, desde un hospital, desde una urgencia, no vas a poder dar ese tipo de herramientas. Por eso es tan importante que trabajemos todos en red.

¿Por qué son necesarias este tipo de organizaciones?

Los movimientos asociativos han existido desde la Edad Media y son, también ahora, un elemento fundamental, porque la contribución es enorme. No descubro nada si digo que, evidentemente, los más débiles siempre son los que menos acceso tienen a los recursos de todo tipo, también laborales. De hecho, dentro de lo que es la discapacidad, la enfermedad mental es, probablemente, la discapacidad que menos acceso tiene al trabajo.

¿Existen opciones suficientes y adecuadas de empleo adaptado?

Hay personas que pueden acceder a un trabajo no protegido o no adaptado, pero, para eso esas personas tienen que conocer que existen esos tipos de trabajo. Luego también está, por supuesto, el empleo protegido, que va con una tutorización para saber cómo va la persona y si se adapta, si no se adapta, si necesita algún tipo de modificación... Entonces, yo creo que el trabajo adaptado o protegido es absolutamente necesario.

En las jornadas se pusieron ejemplos concretos de personas que estaban incorporadas al empleo y para cuya evolución había sido fundamental tener un trabajo. También se habló de datos generales, que señalaban cómo las personas con enfermedad mental que acceden a un empleo protegido tienen un rendimiento muy bueno. De hecho, muchas veces están por encima de la media. Les ha costado mucho llegar a donde están y el rendimiento que tienen es superior al normal.

Aparte de ese rendimiento, aportan también el evitar el estigma y el ayudar a los demás.

¿Está la sociedad sensibilizada con este asunto?

Depende de los estamentos. Desde luego las familias de las personas con discapacidad lo tienen muy claro, pero yo creo que quizás, debido al estigma de la enfermedad mental, pues muchas veces se considera que no van a poder trabajar y a lo mejor están más concienciados en lo que respecta a las ayudas sociales. Pero, desde luego, el que puede trabajar, generalmente, lo prefiere. También hay que tener claro qué es la enfermedad mental. Porque, claro, a veces a cualquier malestar le llamamos enfermedad mental y yo sobre todo me refiero a la enfermedad mental grave, que son los grandes olvidados.

Últimamente sí se está normalizando más el hablar de enfermedad mental, pero nos estamos quedando en la superficie y el problema se banaliza un poco.

Si todos estamos enfermos, al final da lo mismo, y esto a las personas que tienen enfermedades mentales más graves no les gusta, porque pierden visibilidad.