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An incapacited bottle in Madrid


Si rigera el sentido común, y obviando incluso -que ya es mucho obviar- el dato más que relevante de que ni siquiera fue elegida por sus conciudadanas y conciudadanos para el cargo que ahora ostenta, Ana Botella no sería alcaldesa de Madrid. Por la misma razón por la que servidor nunca será director de «The New York Times»: simplemente, por incapacidad. Cuando a uno no le da, pues no le da y punto, que tampoco se acaba el mundo. Y no lo digo porque aún tengamos grabado a fuego aquel vergonzante discurso pronunciado en setiembre en Buenos Aires, con invitación ridícula inluida para tomar «a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor» lanzada a toda la familia olímpica.

Botella fue ayer más Botella que nunca, más incluso que en Argentina. Ocurrió en el transcurso de un tenso debate con motivo de la reciente huelga de barrenderos: «La huelga [de limpieza] se ha solucionado gracias a las medidas de la reforma laboral, que permite que se rebaje el coste laboral con unas medidas de flexibilización, y que son las que más progreso han traído en la historia la Humanidad. Hagan un recorrido por el mundo». Y por si a la primera alguien no lo había pillado, volvió a repetirlo señalando a su bancada: «La ideología que ha traído mayor progreso a la Humanidad es la de los que estamos aquí sentados». Ya ven, quítenme de ahí el fuego, la rueda e incluso Internet, que ya tenemos al PP y su ideología para avanzar como civilización.

La frase es ya parte del hit parade made in Botella: «[La excesiva polución] no es nociva para la salud de los ciudadanos»; «el paro asfixia más»; «el planeta ha de estar al servicio del hombre»; «si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas»; «la Cenicienta es un ejemplo para nuestra vida por los valores que representa: recibe los malos tratos sin rechistar, busca consuelo en el recuerdo de su madre»; «en la catástrofe del Prestige solo hay un culpable: el barco»...

Permítame emular a su marido y clamar «váyase, señora Botella; váyase». Por frívola, torpe, insensata e incapaz.