31 DIC. 2013 CRíTICA: «El médico» Grata aportación alemana al cine de aventuras clásico Mikel INSAUSTI Lo mejor que se puede decir de «Der Medicus»es que nada más comenzar la proyección el espectador se olvida de que está viendo una adaptación, para meterse de lleno en una película de aventuras con todo el clasicismo del género, hasta el punto de que la sensación es la de asistir a una sesión de tarde para todos los públicos. Otro planteamiento distinto hubiera sido seguramente un error, porque el best-seller homónimo de Noah Gordon no ha dejado de venderse desde que fuera publicado en 1986. Y este tipo de novelas-río suelen ser imposibles de resumir, con lo que la fidelidad si quiera argumental al original no suele ser muy aconsejable en tales casos. Al guionista Jan Berger, que colaboró con Fatih Akin en la escritura de «Kebab Connection», se le supone que conoce las relaciones actuales entre occidentales e inmigrantes árabes. Otra cosa bien distinta es profundizar en ellas en un sentido más histórico, pero la cuestión es que ha sabido explicarlas muy bien dentro del contexto medieval planteado en el libro de Noah Gordon. Consigue ir directo al origen de las diferencias culturales entre el mundo cristiano, el judío y el musulmán. La reinterpretación de las guerras de religión, según el autor literario, pasa por un reinado de oscurantismo e involución frente al progreso científico y el desarrollo de las ideas racionales. Un tema que, por cierto, Alejandro Amenábar trasladó a su película «Ágora». Todo ello está ahí en esencia, aunque la pura dinámica aventurera es la que mantiene al público con los ojos pegados a la pantalla durante las largas dos horas y media que dura «Der Medicus». Y sin necesidad de pretender alcanzar las espectacularidad de las grandes producciones de Hollywood, aunque el estudio UFA alemán ha sacado el máximo rendimiento posible a los 20 ajustadísimos millones de euros invertidos. Se las han arreglado para reunir un reparto aparante, que no es multiestelar ni mucho menos. Dos secundarios de lujo como Ben Kingsley y Stellan Skarsgärd bastan para, bien combinados con rostros menos conocidos, dar la impresión de cine a lo grande.