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Entrevista
Ekain Pérez
Voz y guitarra de John Berkhout

«Nos encantan los discos que te traen algo diferente, algo que no te esperas»

El quinteto de Oiartzun John Berkhout escribía el año pasado uno de los álbumes más sugerentes, apacibles y valorables, disco debut homónimo entregado a la causa del renaciente folk-roc. El grupo continúa con las presentaciones y este sábado deshojan sus íntimas y delicadas canciones de lustro acústico en la sala Psylocibenea de Hondarribia junto a Napoka Iria.


«Cinematic» es una de las mejores canciones del año pasado, se escuche una banda británica, estadounidense o de Oiartzun, que es de donde son John Berkhout. «Cinematic» es la canción que abre su homónimo álbum debut. Le sigue «The path», otra canción con el empaque y la silueta suficiente como para continuar el reto con cualquier banda de los actuales armónicos sonidos del nuevo folk-rock. Para «Caribbean snow» defienden su partitura con arreglos de cuerda y viento que rompen la predicción de lo que cabría esperar, vuelve a ser una composición competitiva en cualquier escena posible. Berkhout realizan con la cuerda un sano ejercicio de ruptura y potencial para no caer en la reiteración.

Esta situación estética sitúa a Berkhout cerca de los veteranos que sintieron el sedoso golpe de corazón de voces y armonías como las de Simon and Garfunkel o America. Por otra parte, también van en la línea de unos aclamados Fleet Foxes, por lo que pueden tener a su lado a los jóvenes aficionados que descubren el folk-rock en estos días gracias a bandas que extraen sus sueños de los sesenta o de los setenta, pero que, para ellos, es innovación.

Veteranos y jóvenes podrían probar con garantías «John Berkhout» y, de paso, empujar la atrevida apuesta de esta banda vasca que, curiosamente, hace unos años golpeaba batería y guitarras al ritmo de grupos como Korn o Deftones.

Todo comienza hace diez años cuando Eneko Lusar, guitarra y teclas, Iñigo Goñi, batería, y Ander Lizaso, teclados, clarinete y saxo, que se conocen desde su etapa de párvulos, crean un grupo escolar junto con otros compañeros de clase. Tiempo después se les une a la banda Ekain Pérez, voz y guitarra acústica (también locutor de radio). Cambios en la estructura, un par de maquetas inocentes, entrada de Mikel Alonso, bajista donostiarra, y vuelta al reajuste. Ekain, que solo cantaba, comienza a tocar la guitarra y Ander pasa a los teclados. Todos acompañan vocalmente, al estilo armónico de los grandes CSNY.

Ekain posee una sensual voz mezcla tonal de Art Garfunkel y Paul Simon. Su color tímbrico, sus delicadas melodías, marcan buena parte de la sonoridad de John Berkhout, pero el apoyo de la línea trasera, con sus juegos de guitarras, base rítmica acolchada y detallista, más los coqueteos de teclados y otros pequeños, pero efectivos detalles (clarinete...), arropan de forma férrea lo que es John Berkhout.

Se han apuntado las bondades de las tres primeras canciones del álbum, cautivadoras. Por el medio del disco suena «Short necked giraffe» otra de los mejores temas de su repertorio (ya grabaron medio año antes un ep). El corte es más luminoso y pop. Es tal el contrapunto que se convierte en una canción necesaria, pues si en algo aún tienen línea de progreso John Berkout es en sortear un punto de relativa linealidad que acompaña a un tercio del disco.

La belleza asiste, la hermosa quietud y la delicadeza de un sonido ensimismante acompañan, pero quizá una producción (conste que el guitarrista Rubén Caballero ha realizado un excelente trabajo) más dinámica hubiese convertido «John Berkhout» en un álbum aún más sublime. Quizá podría haberse transformado «A water drop against the sun» en una hirviente canción más allá de la textura actual. Es una gran canción, pero lo hubiese sido aún más si abriese el disco, ya que en el puesto siete sorprende menos y pide más atrevimiento, quizá haberse lanzado con la guitarra eléctrica de forma descarada. Les ocurre algo similar con «White holes», «Sand witches» y «A tiny great thing», que ya en la cola del disco terminan siendo engullidas por el peso de las primeras y eso que «A tiny great thing» se resiste con muchas ganas y razones.

Entre el final de la época nu-metal y el nacimiento de John Berkhout qué formaciones recuerdan que les sugirieran

Recordamos aquella época con mucho cariño. Había muchos grupos con los que compartíamos escenario asiduamente. Mantenemos una relación muy buena con la gente y grupos de aquella época. Muchos de ellos siguen de hecho hoy tan vivos como en su día, por ejemplo Cohen y Yaw.

¿Y cómo se produce esa transición tan escasamente natural del nu-metal al folk-rock?. Un metalero aguerrido no deja su impronta de una noche para otra.

El cambio comienza hace aproximadamente cinco años de forma natural. Nuestros gustos musicales iban ampliándose y transformándose hacia sonidos más relajados. Seguramente una de las claves fue que Ander pasase a los teclados y que yo además de la voz incorporara una guitarra acústica. De esta forma se abrían nuevas posibilidades sonoras que anteriormente eran imposibles de alcanzar. Poco a poco y a base de crear, experimentar y desechar muchas canciones hemos llegado a este punto.

¿Y un hermano les colocó en el mp3 a escondidas el «Scarborough fair» de Simon and Garfunkel?

¡Jaja! No, como te comentaba antes, surgió de forma natural. De hecho no fue ni un cambio brusco ni demasiado premeditado. Parte de culpa tendrían también las diferentes plataformas de reproducción en streaming que comenzaron a ocupar nuestras vidas, permitiéndonos conocer miles de grupos de diferentes épocas y localizaciones que nos sirvieron para abrir la mente.

Obviamente no suenan a S and G, son muchos años y hay grupos actuales que tamizan el pasado presentándolo como presente novedoso y en los que es más lógico reflejarse: de jóvenes a jóvenes, pero no desentonarían junto a ellos.

Es cierto que tenemos reminiscencias de grupos como Simon and Garfunkel, pero no es nuestra intención emular su música sino renovarla y llevarla a nuestro terreno personal. Hay muchos grupos que se han unido a este camino y es lógico tratándose de una época muy imaginativa y de mucha calidad compositiva.

Básicamente es un disco de ambiente acústico, con detalles tan inesperados como esos seductores arreglos de cuerda.

Desde que teníamos las canciones bastante encaminadas rondaba por nuestras cabezas la posibilidad de meter arreglos de cuerdas y demás. Nos encantan los discos que te traen algo diferente, algo que no te esperes, que te sorprenda y aporte colores diferentes a los que el grupo puede ofrecer por sí mismo.

Además, y por si hubiese que expandirse más, también cuentan con arreglos de viento, cabe interpretar que para continuar con las rupturas.

El primer instrumento de Ander fue el clarinete y a pesar de que en nuestra época metalera no tenía cabida ese tipo de instrumentos, al comenzar John Berkhout pensamos que era momento de explotar esa sonoridad. Aparte del clarinete y el saxo que añade Ander, un antiguo profesor de música incluyó un fliscorno que suena junto a los arreglos de cuerda en el tema «Caribbean snow».

¿Alguien les ha aconsejado que escuchen además de «moderneces» indie-folk a genuinos como Amazing Blondel, Tir Na Nog... o Pentangle?

Sí claro. A pesar de que somos jóvenes no solo escuchamos grupos «revivalistas», sino que nos gusta profundizar en las raíces. El folk británico de Pentangle con su maravillosa «Light flight» o la angelical «Gaudete» de Steeleye Span [abrumadores sus primeros discos] tienen su parte de influencia en este primer trabajo.

«Short necked giraffe» suena a America, pero quizá nunca los hayan escuchado ¿Cuándo uno da con ese chup chup... sabe que ha pillado cacho, canción?

Sí que conocemos a America y de hecho nuestro productor Rubén Caballero comentó justamente que «Short necked giraffe» le recordaba mucho a ellos. No fue nuestra intención hacer una especie de homenaje hacia ellos, pero si sirve ¡pues que así sea!.

¿Existe algún bar en Oiartzun que se atreva a pincharles o todos tiran por el house o el rock?

¡Jaja! Claro que sí. Cada vez hay más gente se interesa por la música que hacemos a pesar de que para algunos sea algo que todavía lo escucha con cierto recelo, al ser una música no muy explotada por aquí.

¿Continúan viviendo en Oiartzun? ¿Son los raros del pueblo?

¡Creemos que hay gente más rara que nosotros en el pueblo¡ ¡ Jaja! Sí, seguimos viviendo en Oiartzun, todos menos Mikel que es de Donostia. Nuestras vidas no han cambiado en ese sentido.

Este estilo (introspectivo, de embelese) es muy de dejarse barba, pelo largo, ¿van notando la metamorfosis?

Nos gusta que el pelo crezca libre y salvaje, siempre que cumpla unas mínimas condiciones de higiene! Jaja! No, en serio, no somos muy de seguir una estética concreta, somos muy nuestros en ese sentido.

Están ya en el Sonorama, pero en un imaginario festival donde un día estuviese Beach House y otro día Fleet Foxes, ¿qué día les seduce más?

Tocar con cualquiera de los dos sería un gran honor. Pero dependiendo de a quién preguntes cambiaría la respuesta.

Algunas canciones de su álbum debut tiene ya su tiempo, ¿vislumbran por dónde podría ir su segundo disco?

La canción más vieja del disco es «White Holes», pero no en la versión que la conocemos hoy en día (somos mucho de cambiar partes y probar). Seguro que habrá ideas cercanas a este primer trabajo, pero también matices que aún no hemos tocado y tenemos ganas de explorar.