05 MAY. 2014 ESCALADA | Tepui venezolano «Escalador selvático», la última gran obra en el Akopan Entre finales de enero y principios de febrero, los italianos Rolando Larcher, Maurizio Oviglia y Luca Giuponni abren y firman la primera en libre de esa vía de 630 metros y dificultades técnicas de 7c+ (7a+ obligado) en la cara norte del venezolano tepui de Akopan. Andoni ARABAOLAZA El tepui Akopan es uno de los «monolitos» más emblemáticos de la selva de Venezuela. Por ello, desde hace más de diez años su cara norte ha recibido la visita de un buen número de especialistas en grandes paredes. Por allí han pasado, los Glowacz, Arran, Calderón... un ramillete de escaladores que han sido capaces de crear vías como «Purgatorio», «Jardineiros de grandes paretes» o «Pizza, chocolate y cerveza». Pues bien, los italianos Rolando Larcher, Luca Giuponni y Maurizio Oviglia abrían entre finales de enero y principios de febrero la ruta «Escalador selvático». Una dura línea con carácter y con el sello habitual de este trío, de 630 metros de recorrido y dificultades técnicas de 7c+ (7a+ obligatorio). Tras la apertura, la posterior primera ascensión la firmaban enteramente en libre. Tal y como adelanta Larcher, la nueva aportación al Akopan es muy atractiva: «Desde los primeros metros ofrece una hermosa escalada. Se trepa algo en el típico estilo jungla, pero por lo demás, toda la escalada es fantástica. Y todo ello en un excepcional escenario, una tapia que desploma 50 metros». Por ello, el propio Larcher certifica que los 18 largos de la ruta «Escalador sélvatico» tienen todos los ingredientes de un big wall excepcional. Añadir asimismo que la citada vía no es la última obra creada en la cara norte del Akopan, y es que en la mismas fechas, durante el pasado mes de enero, los americanos Joel Unema, Eric Deschamps, Luis Cisneros y Blake McCorad abrían «Gravity inversion» (5.12d, 550 m). En esta ocasión, nos centraremos en la vía «italiana» que se encuentra justo entre la «Pizza, chocolate y cerveza» y la también recién creada «Gravity inversion». Concretamente será Oviglia quien relata en primera persona la experiencia vivida en la selva venezolana así como en la apertura de «Escalador selvático». Tal y como adelanta el propio protagonista, la historia de esta expedición comienza gracias a la información facilitada por uno de los pioneros del Akopan, Helmut «Helli» Gargitter. «Escalador selvático» ««Helli» habló con Rolando de esta hermosa montaña y su potencial. Cómo no, también leímos todos los informes de las distintas expediciones que pasaron por las paredes del tepui venezolano. Algunas de ellas son espectaculares escaladas y aperturas, como la dirigida por Stefan Glowacz y Kurt Albert. Cuando vi las fotos de Nico Favresse sentado en la hamaca tocando su mandolina, pensé que no era un lugar para mí. Pero Rolando siguió insistiendo que ir al Akopan era mil veces mejor que marcharnos a Brasil o Chile. Al final me convenció y finalmente Luca también se unió al grupo. Tras conducir por carreteras solo aptas para todoterrenos y por otras realmente peligrosas llegamos al pequeño aeropuerto de Santa Elena. El piloto de la avioneta se quedó atónito con los 300 kilos de equipaje que llevábamos. Allí mismo nos aseguró que no sabía si la avioneta despegaría con tanto peso. Un tanto preocupados nos subimos a la avioneta y, tras un par de «sustos», finalmente despegamos. No llevamos hamacas, pero sí, en cambio, 350 metros de cuerda estática y todo lo necesario para ser autónomos en los siguientes 20 días. Los taladros y los parabolts fueron en los petates, ya que no teníamos intención de escalar toda la vía en estilo limpio. Tras aterrizar, negociamos con el jefe de la aldea la contratación de diez porteadores. No hubo problemas, y nos dirigimos al campo base. Allí solo se quedó un guía, Julio, quien nos llevaría hasta la base de la pared. Debido al clima tropical estábamos exhaustos y deshidratados. Después de analizar todos los croquis que teníamos entre manos, nos decantamos por nuestra línea. Una ruta que recorrería una parte de la desplomada pared. Empezamos a la izquierda de la ruta que los americanos abrieron unas jornadas antes. Comenzamos a buen ritmo, o eso era lo que nos parecía. La escalada era hermosa, en una roca desplomada que superó nuestras primeras expectativas. Tras fijar los ocho primeros largos, llegaron los primeros problemas. Lo que al principio nos pareció que eran unas placas fáciles se convirtieron en totalmente lisas y verticales. Rolando tuvo que sacar todos los trucos de su chistera para superar esa sección. Al final de la cuarta jornada me las arreglé para llegar al otro lado de una zona húmeda. Empezó a llover, pero la pared es tan desplomada que no nos mojamos. De repente una cascada con una caída de 600 metros nos preocupó, ya que se encontraba a unos 50 metros de nosostros. Finalmente, nos retiramos por las cuerdas fijas. Durante el rapel, en un momento, Rolando exclamó que no seguiría bajando, ya que nos íbamos a meter de lleno en la cascada. Pero teníamos que cruzar esa sección, y, sí, al final llegamos empapados al campo base. Como no escalamos en estilo cápsula, decidimos cambiar de estrategia. Nos dijimos que seguramente un poco más arriba del punto más alto escalado habría una repisa. Queríamos trasladar todo nuestro equipo a la pared, y quedarnos allí. Los siguientes tres días estuvieron marcados por largas horas de lucha, debido a las duras dificultades técnicas que nos encontramos. Rolando finalmente descubrió una secuencia mágica para sacar en libre una tirada, la 16, de 7c+. Fue una sección realmente muy dura. También hubo otros momentos inolvidables, como el que vivimos en la tirada 18 cuando pasamos la noche en una pequeña repisa: lluvias de estrellas, el sonido de las alas de los colibrís... Ya cerca de la cumbre, mientras Luca escalaba por una zona «selvática», una tarántula peluda tan grande como mi mano se arrastró justo a mi lado. Dos días más tarde de la apertura y de hacer cumbre, y yo con heridas ocasionadas tras un rapel, mis dos colegas, en una ascensión de 14 horas, firmaron la primera en libre de «Escalador selvático». Yo me contenté con jumarear y sacar hasta 7b». NUEVA RUTA. Los italianos Rolando Larcher, Luca Giuponni y Maurizio Oviglia abren «Escalador selvático» en la cara norte del tepui Akopan.