17 AGO. 2014 CICLISMO | Vuelta a Burgos El día más triste del Euskadi Los corredores del equipo vasco vivieron su última etapa en línea antes de la crono colectiva que pondrá final a una etapa de 21 años en el profesionalismo. Lamentan el adiós anunciado por Madariaga y esperan que cuaje el proyecto que dé esperanza a muchos ciclistas. Joseba ITURRIA VILLARCAYO Los corredores del Euskadi vivieron ayer con mucha tristeza su última jornada en línea antes de la crono colectiva de 12,4 kilómetros que pondrá hoy fin a la Vuelta a Burgos -con Dani Moreno y Nairo Quintana igualados a tiempo- y a 21 años de presencia de equipos de la Fundación en el profesionalismo. Carlos Barbero intentó cerrar esa etapa con la alegría de una victoria y el cuarto puesto logrado ayer en un sprint ganado por Mondory (Ag2r) no restó tristeza a un día muy duro. En la meta el burgalés señalaba que «se ha subido rápido el puerto, se venía muy enfilado y como he entrado en la curva a 200 metros he llegado. Agnoli ha dejado un hueco y le he podido pasar, pero había dejado un hueco que no se podía cerrar. Una gran pena porque solo valía ganar y el cuarto puesto no vale mucho». La imagen de Barbero desolado, a pesar de que sabe que su gran temporada le debe valer para encontrar un equipo, reflejaba la de todo el Euskadi. Tampoco le consoló recibir al premio de primer castellano- leonés de mano de otro burgalés, Iñigo Cuesta, que también tuvo la oportunidad de debutar como profesional y de ser el líder en 1994 del primer Euskadi. Barbero señalaba que «era un día diferente porque era la última carrera con el Euskadi y estoy triste. Independientemente de que encuentre equipo o no, no se trata de que tenga futuro un corredor. Somos once y no solo nosotros, porque todos los chavales que vienen por detrás no van a tener la oportunidad de correr». Por eso trasmitía que «me gustaría que este equipo tenga la continuidad que merece. Ha significado todo para mí porque me dieron la oportunidad y lo que soy es gracias a ellos. Me da mucha pena que desaparezca porque se ha trabajado bien, nos inculcan valores necesarios en el ciclismo y debería seguir». Mínguez: «Perspectivas negras» Su tristeza y sus reflexiones eran compartidas por todos sus compañeros. El que más temporadas lleva como profesional en la Fundación desde su debut con el Orbea en 2008 es Miguel Mínguez, que dio presencia al Euskadi ayer en la fuga y también llegó en el primer grupo y se colocó 19º en la general. Comentaba que «se va a acabar un ciclo de 21 años de la Fundación, ese final lo voy a vivir yo y es una pena porque además las perspectivas de futuro son negras. Cada vez hay menos equipos y el ciclismo en Euskadi va a desaparecer, por lo menos este equipo. Es necesario que haya ciclismo vasco como otros deportes». En la misma línea Illart Zuazubiskar trasmitía sus «sensaciones raras porque es la última carrera en línea y, si no hay un equipo arriba, los chavales no tendrán la referencia para seguir y el ciclismo vasco se acaba». Porque sigue sin concretarse a 17 de agosto el proyecto en el que trabaja Jon Odriozola: «Se oyen muchas cosas, pero no ha salido nada en público. El año pasado también se oían muchas cosas y solo salió la Fundación. No sabes qué es verdad y qué no. Es importante que la gente se dé cuenta de que en los últimos 21 años siempre ha habido un equipo en Euskadi y si no hay ninguno la gente lo verá difícil y no tendrá ganas de seguir», añade Illart. Jon Larrinaga, que logró dos victorias en su debut profesional el pasado año, también ve «bastante negro el futuro en Euskadi y en España. El ciclismo está muy complicado. Ojalá que salga el equipo de Odriozola y podamos tener un hueco porque estos dos últimos años han sido muy bonitos. Miguel me dio la oportunidad de pasar de amateur a profesional y se lo agradezco mucho». A la espera de Jon Odriozola A la espera de Jon Odriozola está también un Beñat Txoperena que estuvo a sus órdenes el año pasado en el Gipuzkoa y que ha tenido un buen debut en el Euskadi: «Es una pena que el equipo vaya a desaparecer. Para mí ha sido un año satisfactorio, con resultados buenos y escapadas de nivel en las que he aguantado bastante. Estoy contento con mi año, pero para el futuro no sé lo que espera. No tengo equipo, he tocado algunas puertas sin recibir respuesta y si no sale un continental o un continental profesional en Euskadi será difícil encontrar acomodo, aunque lo intentaré. Con Odriozola no he tenido la oportunidad de hablar, espero que lo saque y en los próximos días le llamaré». También espera ese equipo Mikel Iturria, aunque como sus compañeros no tiene ninguna noticia de él. Su ventaja es que disputará el Tour del Porvenir y el Mundial con la selección española con la idea de pelear por una etapa y la general con la forma adquirida en Burgos. Ayer trasmitía «una sensación rara porque parece que esto termina y siento pena porque el Euskadi me dio la oportunidad de pasar al profesionalismo y correr con la gente que veo en la tele y estoy agradecido a Miguel y a toda la Fundación porque he cumplido mi sueño gracias a ellos. Ahora intento cuidarme, entrenarme bien y tener resultados para encontrar un equipo». También estaba agradecido Víctor Etxeberria, que llegó al equipo amateur de la Fundación tras proclamarse campeón estatal juvenil y es el más joven del Euskadi: «Ha sido mi primer año en profesionales, muy bonito, y tengo que agradecer a la Fundación la oportunidad. Ha sido un año en el que el nivel ha sido muy alto, no como en juveniles o aficionados, y he aprendido bastante y me ha servido de gran ayuda para formarme». También admitía que «al ser la última carrera del equipo y ver que un proyecto de tantos años desaparece da pena, impotencia y rabia. Me parece irreal. Viendo la afición que hay no parece posible que pueda desparecer un equipo así, pero es la realidad. Espero que haya una alternativa porque si no muchos chavales se van a quedar sin futuro porque no tendrán una puerta abierta». Ejemplo del Andalucía y Xacobeo El que mejor puede conocer lo que supone perder un equipo como el vasco es Pablo Lechuga, que vivió al final de 2012 la desaparición del Andalucía y ahora la del Euskadi. Destaca que en dos años sin equipo solo un ciclista andaluz, Álvaro Cuadros Morata, ha dado el salto con el Etixx. Algo parecido ha pasado en Galicia tras la desaparición del Xacobeo. El año pasado acogió la salida de la Vuelta y no había ningún gallego por vez primera en 33 años. «Es un desastre y no solo para una comunidad, sino para todo el ciclismo español. Cuando pasé en 2010 había ocho equipos, tres World Tour, y ahora solo pueden quedar dos. Es una pena que un proyecto de tantos años desaparezca. Cuando desaparece un equipo de una comunidad hace que desaparezcan muchos corredores que tenían hueco en esos equipos», destaca Pablo Lechuga. Por eso nadie termina de creerse que pueda desaparecer el Euskadi del pelotón y no salga un equipo nuevo en Euskal Herria para cubrir su espacio. Ayer, en medio de la tristeza que rodeaba al Euskadi, en la salida de Medina de Pomar se comentaba que tampoco iba a salir el proyecto de Jon Odriozola que se daba por seguro hace unas semanas y varias personas se acercaban a Madariaga para preguntarle si iba a reconsiderar su anuncio de adiós del Euskadi: «La decisión de seguir solo con un equipo élite y sub 23 es definitiva», decía a GARA el presidente de la Fundación antes de abandonar Villarcayo. «Los ciclistas jóvenes se quedan sin una referencia» Gorka Gerrikagoitia, la persona que más años ha estado en los equipos de la Fundación Euskadi -como corredor desde 1997 hasta 2003 y como director desde el año siguiente-, decía a GARA tras hablar con Miguel Madariaga y antes de tomar la salida que «a día de hoy es el último del equipo y tengo una sensación de pena de ver cómo un proyecto que nació hace 22 años y ha dado la oportunidad a muchos ciclistas desaparece. Y no es por nosotros, sino por ver qué queda para los ciclistas que están en categorías inferiores y que no van a tener esta referencia». Añadía que «nosotros seguiremos con un equipo amateur, pero cuando yo era amateur tenía esa referencia y nos fijábamos en el equipo Euskadi. Era nuestra única alternativa y eso es lo que van a perder los aficionados de ahora, la referencia que tuve yo». Tras 18 años en el equipo, el director del Euskadi destaca que «he vivido los mejores momentos, hemos estado en el Tour y el año pasado decíamos cuando desapareció Euskaltel que no nos dábamos cuenta de lo que perdíamos, pero llega este año el Tour y te das cuenta de lo que has perdido. Los aficionados no han ido como otros años y tenemos dos carreras World Tour, pero quién sabe si en el futuro habrá corredores vascos en ellas». Entiende que «un alto porcentaje de los que han tenido la oportunidad de debutar con la Fundación Euskadi no habrían sido profesionales. Va a quedar una situación del ciclismo desoladora, sin equipos, con pocas organizaciones de carreras y es el momento de pegar un empujón. Una Fundación como la nuestra no puede quedarse fuera del ciclismo cuando no hablamos de que económicamente suponga tanto dinero. Estamos en una crisis económica en todos los ámbitos y la situación está mal, pero es más cuestión de voluntad que otra cosa». Reitera que Euskal Herria necesita un equipo continental profesional, la misma categoría que el Caja Rural porque como continental resulta muy complicado tener un calendario digno: «El primero en decir a Miguel que un continental no merece la pena soy yo porque tienes muchos problemas y el gran coste de ir a las carreras. Tenemos una invitación para correr el día 26 y no vamos a ir porque está a 1.200 kilómetros y tienes que pagarte dos noches de hotel. Para eso, mejor tener un amateur con élites. En Euskadi hay potencial para un continental profesional, pero la voluntad no es esa y así iremos para abajo». Joseba ITURRIA ILLART ZUAZUBISKAR. «Sin un equipo, el ciclismo vasco se acaba. Es importante que la gente se dé cuenta de que en los últimos 21 años ha habido siempre un equipo en Euskadi y, si no hay ninguno, la gente lo verá difícil y no tendrá ganas de seguir».