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Pelota Campeonato del Cuatro y Medio

Seguir sintiéndose cómodo

Mikel Olaetxea no quiere pensar más allá de volver a sentirse a gusto en la cancha ante Oinatz Bengoetxea.


Ni los 16 tantos que le darían el pase matemático a semifinales, ni una victoria que serviría para redondear una liguilla de octavos de final simplemente perfecta, Mikel Olaetxea tiene claro que su prioridad de cara al sábado es tratar de sentirse en la cancha lo cómodo que lo ha hecho desde que se dejó la mochila de la presión en aquella angustiosa previa ante Lemuno en Agurain. Si lo consigue, seguro que la opción de seguir quemando capítulos de este sueño que va creciendo le será mucho más sencillo.

El de Lizartza, que siente que ya ha cumplido en este Cuatro y Medio, señaló que no se ve todavía en semifinales, por mucho que sea el pelotari que, por el momento, más cerca está. «Todavía queda mucho trabajo por hacer. No sé ni qué decir, entrar en la liguilla era un sueño, ganarle a Ezkurdia otro, a Aimar otro y esto terminará algún día. Lo tengo a 16 tantos pero el escalón es muy grande. Como dije desde el principio, vendré a hacer mi trabajo lo mejor posible, con toda la ilusión y a sentirme cómodo en la cancha y sentirme pelotari. Luego vendrá lo que tenga que venir y será bienvenido», apuntó tras una elección de material sin contratiempos.

El guipuzcoano llega con la moral por las nubes, pero no las tiene todas consigo, ya que Oinatz Bengoetxea le es un rival especialmente engorroso. «A decir verdad, tengo plena confianza, estoy jugando con los brazos libres y eso se nota. Pero las pocas veces que he jugado contra Oinatz me he sentido muy incómodo, me hace contra ahí adelante, siempre le pone gran ritmo al partido y nunca me siento cómodo. Pero no tengo motivo de queja, estoy a gusto y me agarro a ello», señaló.

«Con la varita mágica»

El de Leitza, sin embargo, entiende que los precedentes que pueden existir -en la jaula hubo uno en octavos de final de 2011, con 22-10 a favor de Bengoetxea VI- no valen de nada, ya que el de Lizartza atraviesa un momento de juego que nunca antes había alcanzado.

«Mikel ahora está, como se dice, con la varita mágica y le sale todo. Un pelotari cuando está así, desatado, con ese juego, jugando sin pensar y haciendo todo perfecto, es muy complicado ganarle y lo demostró en el partido de Donostia ante Aimar. Para ganarle a Aimar hay que jugar muchísimo y él lo pudo hacer y eso quiere decir que está en un momento increíble».

Por ello, tiene claro que su objetivo será el de ir a buscar la victoria, mejor si llega con esa diferencia de más de siete tantos que le abriría las puertas de la siguiente fase. «Iré a ganar, luego ya que pueda clasificarme o no, será otra cosa. Para mí, que hace cuatro meses andaba con muletas, estar con opciones de meterme en semifinales, es la leche. Estoy muy contento con el campeonato que estoy haciendo», apuntó.

Además, eso de jugar con el objetivo de tener que hacer un resultado concreto siempre resulta muy extraño. El propio delantero de Asegarce protagonizó uno de los fiascos más sonados en el Parejas de 2011. Con un recién debutado Albisu como sustituto del lesionado Patxi Ruiz, solo necesitaban hacer 10 tantos a Xala-Barriola para estar en semifinales y se quedaron en ocho en el Astelena.