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Bobadas alpinas

WWI


En septiembre de 1991 se encontró el cadáver momificado de un hombre en la nieve de los Alpes Ötztal, en la frontera entre Austria e Italia. "Ötzi", que era el cuerpo momificado más antiguo encontrado en Europa, vivió alrededor del 3300 BCE, es decir, hace no menos de 5000 años. Sin embargo, los glaciares de la zona no solo han devuelto antepasados tan lejanos, sino que con cierta asiduidad ofrecen otros restos humanos, estos de hace 100 años, pues estamos hablado de combatientes de la Primera Gran Guerra, llamada «Mundial», y cuyos cuerpos quedaron enterrados en las ventiscas de nieve y avalanchas que asolaron a los ejércitos de Italia y del Imperio Austrohúngaro en su trinchera de las alturas, en las crestas de los Dolomitas.
En efecto, los largos y espectaculares túneles excavados en las rocas, en la cercanía de cumbres y aristas, son testigos malditos de aquellos años. La Marmolada -donde se construyeron larguísimos túneles en el hielo del glaciar, y en cuyas cercanías, en el Gran Poz, murieron más de 300 combatientes en una sola avalancha- el Lagazuoi, la Tofana, batallas por la conquista de la cima del Örtler con sus 3.905m -el pico más alto del imperio Austrohúngaro-, la batalla sobre el glaciar de Presena -con el dudoso honor de incorporar los primeros soldados sobre skis-. En estas bellas trincheras murieron un millón y medio de personas que no debieron haber muerto. En estas fechas, hace un siglo que ocurrió aquella locura que inauguró las matanzas que caracterizaron el siglo pasado. ¡Que más pasará en este!