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HEMEROTEKA

El penúltimo pacto


El bipartidismo español agonizante se retrata sacando el eterno conejo de la chistera: un acuerdo contra el terrorismo. En este caso, se supone -y así se vende en los titulares- que contra el yihadista. Sin embargo, basta leer los pobretones ocho puntos del texto y el campanudo preámbulo para entender que la parte contratante de la primera parte contratante se reserva el derecho a decidir en el futuro qué comportamientos o actitudes serán asimilables al terrorismo. Conociendo el paño, es decir, los usos y costumbres del PP en la materia, procede prepararse para lo peor. Podría ocurrir que todo lo que no sea amor y adhesión inquebrantable a la patria española y sus instituciones sea tipificado como acto terrorista. ¿Exagero? No será por falta de precedentes.

Por lo demás, si el objetivo real del convenio es disuadir a los yihadistas, tipos dispuestos por definición a dejarse el pellejo en sus acciones, llama la atención que la gran baza para hacerlo sea la amenaza de la cadena perpetua disfrazada de prisión permanente revisable. (...) Otra razón para sospechar que lo del entrullamiento vitalicio está pensado para otros casos. Exactamente para los que ustedes se están imaginando.

Fuera del concurso de despropósitos, el PSOE, o sea, su actual líder pan sin sal, prometiendo que llevará al Tribunal Constitucional lo que acaba de firmar con su sangre de horchata. Y Rajoy, pensando para sus adentros lo fácil que le ha resultado volver a chulear a su antagonista (...).