08 FEB. 2015 DE REOJO Los Hernando Raimundo Fitero Sabemos que no se pueden hacer bromas con los nombres de pila o apellidos de los ciudadanos, pero si te llamas Juan Carlos, te apellidas Monedero y te has convertido en una estrella mediática por tus asuntos con Hacienda, sospechosos cobros millonarios por asesorías en lugares lejanos, declaraciones nada claras en donde conviertes los rendimientos personales en ganancias empresariales y otras figuras de ingeniería chapuza fiscal y acabas haciendo una complementaria que es una manera fina de confesar las «irregularidades», es lógico que acabes siendo el hazme reír de los medios y las redes, porque te llaman «Billetero», como la cosa más suave. Y es que aparecer como ideólogo de un partido político de nuevo cuño que parece venir a hacer la prueba del algodón a todos los partidos de la casta y comportarte como uno de ellos, es una contradicción, un problema ético y una baza que se entrega a lo enemigos. Y los enemigos crecen y cada vez con más ganas de encontrar el menor resquicio para bombardear a esa fuerza política que aparece en todas las encuestas como la que está por romper todo los escrutinios, acabar con todas las tranquilidades de los adocenados políticos de estirpe y quinquenios y por eso todo el revuelo causado por la actitud del que llaman número tres de Podemos. De ahí que la nueva pareja de portavoces en el parlamento español de ese conglomerado de sospechosos que forman PP y PSOE, se froten los calificativos y las descalificaciones que les brinda la oportunidad del caso. Cosas de la vida: ambos se apellidan igual, Hernando; y se pelean por ser el que dice diariamente la tontería más grande. No sé si son familia cercana o lejana, o simplemente es una coincidencia que se acumula a su pertenencia a la misma escuela de decir mentiras, acusar a los demás, utilizar frases demagógicas para despistar a la ciudadanía. Parecen que jueguen a lo mismo y en ocasiones en el mismo equipo. Los Hernando forman un tándem imperfecto, porque a veces pedalean en sentido contrario, pero deben tener a los mismos guionistas para decir tantas barbaridades y tan parecidas ideológicamente sin que se les corra el rimel en su cara de cemento armado.