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La Unión Europea trata de frenar la llegada de inmigrantes


La Unión Europea está estudiando nuevas fórmulas para reforzar las patrullas fronterizas ante un flujo de inmigrantes sin precedentes a través del Mediterráneo y de los Balcanes. Abrumada por el constante aumento de las solicitudes de asilo y desorientada por la amenaza de los jóvenes europeos que engrosan las filas yihadistas en Siria e Irak, Europa quiere cerrar las fronteras exteriores de la Unión y bloquear a los migrantes en sus países de origen.

El país que ostenta la presidencia rotatoria de la UE, Letonia, intenta convencer a los 28 Estados miembro para que proporcionen más fondos y recursos a la agencia fronteriza Frontex, dada la amplia oposición a la creación de un sistema de guardias comunitario.

El ministro letón de Interior, Rihards Kozlovskis, advirtió ayer de que «la presión migratoria no va a descender; de hecho, está aumentando».

La ruta de los Balcanes

Los ministros analizan la creación de una fuerza especial en los Balcanes, donde cada vez más personas huyen desde Kosovo y Bosnia a Hungría.

Según los últimos datos de Frontex, la agencia europea para la vigilancia de fronteras, los denominados «cruces ilegales» casi se han triplicado entre 2013 y 2014: de 100.000 a 274.000.

La situación se deteriora tanto en el sur como en el este. En un año, las llegadas de migrantes y de solicitantes de asilo a través del Mediterráneo a Italia casi se han cuadruplicado: desde 45.000 a 174.000. Además, se han duplicado en el Mediterráneo oriental (50.000 llegadas) y han aumentado de 20.000 a 37.000 en la ruta de los Balcanes, a través de la frontera entre Hungría y Serbia.

La UE tiene muchas dificultades para gestionar el fenómeno, porque falta una verdadera solidaridad entre los estados en lo que respecta a la recepción de inmigrantes, lo que propicia que los movimientos xenófobos tengan cada vez más capacidad de influir en la política.