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Sube la tensión en Ferguson tras el tiroteo contra dos policías durante una protesta

Los disparos contra dos policías al término de una protesta antirracista tras la dimisión del jefe de la Policía ha elevado la tensión en Ferguson, escenario de una ola de disturbios el pasado agosto después de que un agente blanco matara a un joven afroamericano desarmado.


El jefe de la Policía del condado de San Luis (Misuri), John Belmar, calificó ayer de «emboscada» el ataque de madrugada en Ferguson contra dos policías que, según dijo, resultaron heridos de gravedad y ayer fueron dados de alta. Los agentes formaban parte del cordón de seguridad instalado ante la central de la Policía de Ferguson con motivo de una protesta antirracista tras la dimisión del jefe policial, Thomas Jackson, y otros dos altos cargos de la ciudad a consecuencia de las críticas del Departamento de Justicia por discriminación racial.

Ferguson se ha convertido en los últimos meses en el epicentro de las protestas por el trato que reciben en EEUU los jóvenes negros por parte de la Policía, mayoritariamente blanca. El pasado 12 de agosto Michael Brown, de 18 años, murió por disparos del agente blanco Darren Wilson cuando estaba desarmado, lo que provocó una ola de disturbios que se extendieron a otras ciudades del país.

Varias decenas de personas se concentraron ayer ante la central de la Policía en Ferguson tras la dimisión de Jackson, cuya renuncia era una de las principales reclamaciones en las protestas por la muerte de Brown. «Sin justicia no hay paz», rezaba uno de los carteles exhibidos por los manifestantes, que consideraron insuficiente su cese.

Tres o cuatro disparos

Cuando parecía que los concentrados se dispersaban, de madrugada, se produjo el ataque contra los policías, explicó Belmar. Según relataron algunos testigos a la cadena CNN, los disparos -«tres o cuatro»- provinieron de una pequeña colina cercana a la sede policial. Los organizadores se desmarcaron del ataque.

Una de las víctimas del ataque es miembro de la Policía del condado de San Luis, de 41 años, que fue herido en el hombro derecho. El otro herido es un agente de la cercana ciudad de Webster Groves, del mismo condado, tiene 32 años y recibió el impacto de bala en la mejilla. El proyectil se le quedó alojado a la altura de la oreja y tuvo que ser intervenido para su extracción.

Las fuerzas de seguridad buscaban a uno o más tiradores y no informaron de detenciones, aunque vecinos de los alrededores del lugar del tiroteo dijeron a la prensa local que los SWAT habían arrestado a tres personas, dos hombres y una mujer.

Jackson dejó su cargo el miércoles a raíz de un negativo informe del Departamento de Justicia sobre las prácticas discrimi- natorias tanto de la Policía como de las autoridades y la Justicia de la ciudad, de 21.000 habitantes, mayoritariamente ne- gros pero cuyos responsables son blancos.

La suya es la quinta en una cadena de dimisiones de alto nivel esta semana en Ferguson, tras las de dos comandantes de la Policía, la del administrador de la ciudad, John Shaw, y la del juez municipal, Ronald J. Brockmeyer. Como administrador de la ciudad, Shaw supervisaba el cuestionado departamento de Policía y nombraba al juez municipal.

La Corte Suprema de Misuri decidió el lunes transferir a un juez estatal los casos municipales de Ferguson para reformar el sistema y recuperar la confianza tras el negativo informe del Departamento de Justicia.

La decisión se produjo tres días después de que el fiscal general de EEUU, Eric Holder, dijera que el Departamento de Justicia utilizará su autoridad para reformar el de Policía de Ferguson, que no descartó desmantelar por completo si fuera necesario.

En su informe, el Departamento que dirige Holder acusa a la Policía de Ferguson de violar sistemáticamente los derechos civiles de la población negra, con detenciones sin motivo aparente y uso excesivo de la fuerza sobre todo contra esa comunidad.

La investigación federal, que se puso en marcha tras la muerte de Brown, reveló que en los últimos dos años los ciudadanos afroamericanos de la ciudad, que suponen el 67% de la población, fueron objeto del 85% de las detenciones de tráfico, el 93% de los arrestos y el 88% de los casos en los que la Policía empleó la fuerza.

El alcalde de Ferguson, James Knowles, prometió un plan de reformas redicales para esta localidad, donde dos de cada tres residentes son afroamericanos pero quienes ocupan los cargos de responsabilidad son blancos.